viernes, 15 de febrero de 2008

Día 8

Testigo: Ruth Altamirano de Salinas (madre de Nancy Salinas)

Dijo que ese viernes su hija llegó entre las 12.30 y la 1 de la madrugada. Antes, a eso de las 22.30 horas, Nancy la habría llamado para comunicarle que se quedaba “a picar algo con el Doctor Flores y otras secretarias.

En ese momento ella no sabía que había estado con Juan Manuel, Nancy se lo comunica luego. Ese día la señora Ruth se fue a dormir después de la 1 de la mañana. No sabe porque le mintió acerca del llamado, aunque supone que tal vez fuese porque meses atrás yo me enojé con ella debido a que no le firmó el permiso a Nancy, con quien viajaríamos al Uruguay un par de días después, en unas vacaciones programadas tiempo antes. También la controlaba a Nancy para que no llegue tarde, “para que no ande sola”. Sabía que el viaje que Nancy hizo a la ciudad de La Plata, era para averiguar sobre las universidades de la misma y que aproximadamente tenía el pasaje desde hacía una semana.

Con respecto a los llamados hechos por Nancy esa noche, aclara que no se daría cuenta si alguien llama por el otro teléfono de su casa, ya que en esa época tenían dos aparatos telefónicos en la casa, uno en su dormitorio y otro en el living. Y en un típico departamento “chorizo”, como los de los monoblocks entregados por planes en la ciudad de Cipolletti, al estilo de barrio “La Paz” o “Caracas”, eso es normal ya que algunos cuartos están alejados del living comedor.

Al otro día dice que yo llamé entre 8.30 y 9 de la mañana. Rato más tarde le comenta a la madre que yo le había dicho que asesinaron a Ana. Luego de esto, sale para encontrarse conmigo.
También dijo haber visitado a Juan Carlos Aguirre aproximadamente hace un año. Ya lo había conocido tiempo después del homicidio. También de acuerda de haberme visto con traje en otras oportunidades. Nancy no le comentó nada acerca de una llave.


Testigo: María del carmen de Laza.
Amiga de Ana, aproximadamente desde los años 80. Modista de alta costura.

No frecuentaba el grupo de amigos de Ana, pero tenían cierta cercanía, ella se hacía los análisis y Ana le llevaba prendas para hacer modificaciones.

Dijo que Ana la visitaba en su casa y ella pasaba a verla por el laboratorio.

Indicó que Ana jamás le habló mal de Juan Carlos Aguirre ni de quien escribe.

Un año antes de su muerte, Ana le hizo alusión a que pensaba separarse de mi padre, pero en las últimas visitas le comentó que con Juan y una pareja amiga, estaban organizando un viaje a EE.UU a realizarse en noviembre de ese mismo año (1999) -

Ana le habría expresado que estaba intranquila por la vida, que la ciudad ya no era segura como antaño, que tenía miedo de vivir sola. Incluso habló acerca de su preocupación sobre su estado físico. Ana también le manifestó que no le alcanzaba el dinero y que al laboratorio no entraba nadie. El socio se había ido meses atrás a trabajar a otra zona.

Por su parte la testigo dijo que desconocía sobre la relación de J. C. Aguirre con la señora Marta Marinozzi, y que Ana tampoco le había comentado nada.

La señora de Laza dijo no conocer a Lucía Bustamante ni a Gloria Parra.

Preguntada acerca de si conocía el grupo de amigas de Ana, nombra a algunas de las allegadas a la Doctora Zerdán.


Testigo: Comisario Inspector Rubén Dutra
En ese momento jefe de la Unidad Cuarta de Cipolletti

En general corroboró el testimonial realizada 8 años atrás.

El no ingresó al laboratorio.

Estuvo casi toda la mañana en su despacho con Juan Carlos Aguirre. Vio a mi padre muy consternado y también agregó que cuando yo llegué a su despacho mi padre lloró junto a mí.
Mi padre le dijo que cuando llegó al laboratorio la puerta estaba abierta, sin traba, las luces estaban apagadas, que enciende una y ve el desorden, luego una puerta entreabierta, después de esto se acerca y ve unos pies, retrocede, y llama al 101 y luego a Roberto de la Vega.

El comisario dice que no vio ni percibió nada raro en la actitud de mi padre. Tampoco encontró su ropa desaliñada ni rastros de peleas o algún tipo de marcas o lastimaduras a la vista en J.C. A
Acerca de las llaves desconoce ya que no estuvo en el allanamiento.

Acerca de porqué no tomó un declaración a mi padre dijo:” mal haría yo en tomar un testimonial si no sé si el señor es testigo o imputado”. Además el Juez Juan Torres se había apersonado en el lugar del hecho. Desconoce si el actual sargento Osvaldo Sánchez o el principal Uribe estaban ahí.
Según el comisario Dutra, las palabras vertidas por Juan Carlos Aguirre eran honestas, estaba convencido que le estaba diciendo la verdad.

Con respecto a la llave del auto de Ana dijo que no recuerda quien le pidió la llave, y que tampoco sabe cuando aparece ésta, si antes o después del allanamiento. Acerca de ésta sabe todo de oído pues no estuvo presente en el lugar que fue hallada.

Dice que Medina era un civil que se hallaba esa mañana en su oficina, entre tantas otras personas que desfilaron por allí.

A raíz de esto se pidió la comparecencia de Víctor Hugo Medina, presidente del comité radical.
Supo que Nelson Ojeda y el oficial Uribe participaron de la primera detención.


Testigo: Félix Cuello
Portero del Edificio Cipolletti.

Esa noche me vio salir con Nancy Salinas del edificio, aproximadamente a las 23.45 horas. S encontraba limpiando la vereda de espaldas a la calle Irigoyen, siente el ruido de la puerta principal del edificio y me ve hablando con Nancy. No puede decir si entrábamos o salíamos.
Específica su sistema de limpieza; primero limpiaba los baños del entrepiso (oficinas), tardaba una hora. Luego recogía la basura por piso. Luego la vereda, casi a medianoche.

Aunque el estuvo de turno hasta las 6 de la mañana, no me vio regresar, aunque aclara que si bien suele estar en la oficina de portería, no tiene un lugar fijo.

Desconoce una frase leída por el querellante en base a una declaración suya del 24/9/99 hecha en sede policial, aunque si ratifica otro testimonial brindado el 28/10/99, pero ésta vez en sede judicial. No recuerda si el secretario del juzgado le leyó.

A raíz de esto el tribunal le preguntó si en el juzgado del Juan Torres le leían sus declaraciones.
No recuerda acerca del pago de las expensas, aunque si dice que se adeudaban algunas y que J. C. Aguirre le había dicho que las dejaran en portería que él pasaría a buscarlas
Nancy Salinas a veces se quedaba a dormir.

No tenía una relación fluida con quien escribe, solo de saludo y algunos pocos diálogos más. Preguntado acerca si alguna vez me propasé con él, respondió que nunca lo maltraté. Alguna vez había recibido una queja de un vecino por el volumen alto en que sonaba la música en mi departamento.

El abogado querellante le preguntó si el consideraba como sus patrones a aquellos que conformaban el consorcio. El respondió que sí, pero como patrones con respecto al edificio, no así en cualquier otra labor u orden. De todas maneras mi padre no integraba el consorcio de propietarios. Dijo que yo casi no vivía allí desde la muerte de Ana.

No hay comentarios: