domingo, 17 de febrero de 2008
Crónica de un plácido domingo 17 de febrero.
Una tranquilidad solitaria, escuchando resumidos diez años de la vida de un amigo es que repito el encuentro con la placidez. Un amigo músico que me recuerda que la belleza existe aún cuando uno atraviesa un tiempo con forma de oruga, baboso, retorcido. Segundos que en momentos de romance siempre faltan, y que en los días de suplicio te flagelan, ataviándote de dolor con el reloj redondo de la sala del debate. Volver a recordar la condición que uno profesa, los ensueños de libertad que de a ratos seguros, de a ratos un poco tiesos. Los despertares de un muerto y sus sucesivas resurrecciones, cómo en las películas de terror bizarro, ¿vieron?
El escuchar “After you´ve gone” es el regreso al suave vaivén del fin de semana, que me arrulla y me descuelga de la picota sobre la que pende mi cabeza en horario matutino, de lunes a viernes en horario central por su medio informativo favorito.
Otra vez el viernes y dos horas de recreo en el patio con el sol frente a mi, ahora si peinándome y curando mi cansada mirada de fluorescentes contínuos.
Son los días de un procesado en tránsito.
***
Mientras frente a mi que esto escribo, describo la mirada de mi compañero más grande, hombre paisano llegando a sus setenta que fumando el cigarrillo escudriña en el mismo instante el cenicero que más de 1000 veces ha inspeccionado.
El letargo del tiempo en el humo de su cigarrillo corre vertical y se escapa espantado del lugar donde ha nacido, y nosotros envidiamos su fuga a plena luz del día mientras él sale por los ventanales alargados del pabellón. Verlo por última vez, con fondo de cielo y una insípida torre de luz, me indica la distancia que me separa de la vida.
La espera de un juicio es plana, abatida en sus monótonas formas. Añoro esa tranquilidad, al fin y al cabo una vida de preso termina por transformarse en monótona y previsible.
Pero el juicio en sí, el día tras día, las repreguntas de un abogado y otro, sus diferencias, los agravios solapados que en pos de la verdad la justicia debe permitir, son en definitiva la erosión invisible, la angustia que la mosca atrapada en la telaraña presume al no ver a su futura devoradora, pero que al fin acorralada cede a los designios de la providencia.
Cuántos caminos que se han callado, cuántas cosas que no se dicen. Que nadie mee fuera del tarro, todos sabemos que hay noticias dictadas y obligadas, opiniones que aquellos que estudiaron para darlas hoy, se ven obligados a la censura que nos mantienen en el podio de la ejecución.
¿Cuándo vendrán los tiempos en que por fin alguien condone una deuda que no nos corresponde?
Es seguro que ustedes, lectores de mi ventana de letras tropezadas, desconozcan que mi padre jamás se erigió como querellante porque confió en quienes debían abocarse a la tarea de desentrañar la desgracia que se llevó a Ana. Qué paradoja la inoperancia de la recién creada brigada de investigaciones de ese entonces, que revolvió la basura privada de unos cuantos, pero que se abocó a la única tarea que dice en el pecho de Juan Carlos Aguirre y en el mío: “Culpables”, y que por las dudas alguien pague, que alguien cargue con la solución de darle el garrotazo a un par de ilusos que sentaditos y mansos llegaron un 28 de diciembre de 2000 a la sede judicial de Cipolletti, para terminar en este mismo lugar desde el cual les escribo, la increíble alcaidía de Roca.
8 años ya, casi 2500 días que aunque vividos en países diferentes siempre pisaron un igual piso flotante. Y ni hablar de la intriga de cuántos días se esconden tras el telón. Hoy un compañero me preguntó: “¿y, se va o no se va?”. Y que sé yo buen hombre… la esperanza reina en mí, pero la justicia es hija del tiempo, y si por mi fuera, cualquier mañana es hermosa para recibir el sagrado papelito blanco que te dice: “Váyase a su casa”. Uno, nunca puede terminar por acelerar nada.
Milimétricas movidas de ajedrez coordinan los pasos de este juicio, y yo sólo estoy sentado al costado de un jugador, mirando el reloj, que para bien o mal siempre corre.
Todos corren, todos hacen cosas y opinan, algunos nos apoyan y otros se abstienen. También hay de los otros. Mientras tanto yo aquí, que desde un prismático virtual, observo escucho sufro y me sereno, y duermo y pienso y me despierto porque mis ideas oprimen su propia alarma, y los entresueños de las 3 de la mañana son constantes, y hasta en las siestas se allegan para decirme: “Alerta, ésta es tu lucha”.
sábado, 16 de febrero de 2008
Una Crónica de prepo
Son la somatización de un dolor audible, de un daño certero.
La mejor respuesta, como siempre me han dicho mis padres, es la verdad. No puedo defender las contradicciones de mi amiga, Nancy Salinas, quien un día y por mucho tiempo fue mi mujer amada, pues negar éstos entredichos sería querer venderles humo. No puedo hacer eso. Si puedo decirles lo que fue, lo que ocurrió, y eso es algo que defenderé con la misma verdad. Ni yo, ni mi padre, matamos a Ana Zerdán. Como así tampoco Nancy quiso vender pescado podrido. Pero ella, como muchos seres humanos alejados de estas peripecias jurídicas, se acobardó y sus nervios la consumieron, como cuando ustedes o yo, alguna vez, estuvimos ante una situación extrema: enfermedades graves, accidentes, una muerte de un ser querido como la misma Ana, en fin, ese tipo de dolores irreparables.
Lo que sigue no es una excusa, pero es algo que debe ser dicho, algo que cualquier mujer entenderá. Si yo que soy hombre, y como tal mucho menos sensible que el género femenino puedo sentirlo, imagino que aquellas damas que me lean, entenderán. Ojo, no es este tampoco un pedido de aprobación para con los entredichos de la señorita Salinas.
En la sala de audiencias se encontraba presente su actual pareja y su señora suegra. Con ellos presentes, el querellante Oscar P. inquirió en la vida privada, en las intimidades y las decisiones adoptadas por Nancy en cuanto a sus actos sexuales sucedidos 9 años atrás. Entiendo que el tribunal haya hecho lugar a tales interrogantes, que aunque no vienen al caso, fueron hechos a fines de encontrar la verdad sobre la desaparición física y con métodos violentos de Ana Zerdán.
Pero de la misma manera, también puedo comprender a Nancy Salinas en su alto grado de nerviosismo, pues la adolescente que yo conocí y con la cual compartí mi vida 10 años atrás es de esa clase de seres humanos que no pueden expresarse tan fácilmente con la palabra. Por supuesto no hablo de limitaciones intelectuales, sino más bien de una cuestión de fluidez oratoria. Es fácil, como en mi caso, salir al mundo y transitar el camino conociendo mujeres y hombres que tienen una palabra para dar o mil imágenes mentales que describir acerca de la vida y otras geografías lejanas, y además gozar del apoyo afectivo y económico de mis padres.
Pero no es sencillo cuando uno (Nancy, es éste caso), se queda a vivir en el lugar donde un hecho pavoroso como el asesinato de Ana ha sucedido, ya que por siempre quedara como “la novia del presunto asesino de la doctora Zerdán”.
Recuerdo un hecho que le ocurrió hace ya unos 4 o 5 años, en el que un chico se le acercó en una confitería y empezó a dialogar con ella. La charla era interesante y el muchacho en cuestión también, así me lo comentó ella. A los pocos minutos un amigo del muchacho se acerca a éste y le dice al oído algo que sonó más fuerte que un susurro, y que Nancy alcanzó a oír: “che, ésta es la novia del que mató a la bioquímica”, luego el joven galán esbozó alguna excusa e hizo mutis por el foro. No es simple recibir éstos gratuitos cachetazos, y el que les relaté no fue el único. Tampoco fueron fáciles las “apretadas” que recibió de los pseudo investigadores de la causa para que cambiara su declaración y me perjudicara.
Ese no fue el único y desagradable suceso que vivió por sencillamente, ser la ex novia de Juan Manuel Aguirre Taboada.
Nancy, como mi padre, nunca se fue de Cipolletti, y con el tiempo, y como pudo, reconstruyó su vida al lado de Pablo, su actual pareja, al que una vez me lo describió como “un hombre maravilloso”, y que hoy, 16 de febrero, en el peor momento de la vida de mi ex novia, sigue a su lado.
A su familia nunca le sobró nada, aunque siempre vivieron dignamente. Sus padres siempre han sido muy trabajadores. Cuando conocí a Nancy, de 17 años entonces, ella ya tenía un empleo, y así lo siguió haciendo hasta hace tres días. Con su esfuerzo pagó su carrera realizada en universidad privada, la cual finalizó meses atrás, obteniendo el título de Técnico Radiólogo.
Desde que nos separamos Nancy jamás aceptó ayuda económica ni mía, ni de mi padre. Fue con su esfuerzo propio, y con ayuda de su propia familia tal vez, y fue pura voluntad y tesón.
Todo esto, no son palabras para convencer a nadie, pero es cierto que los medios no conocen los pormenores de su vida, ni tienen espacio o interés en publicarlo, al fin y al cabo, deben remitirse a los hechos de éste juicio. Es claro y se entiende.
Los medios sólo han reflejado 2 horas de su vida, 120 minutos que para ella se han transformado en una tragedia. Una mancha que ya no se irá.
Nancy nunca había sido detenida, y puede decirles lo que se siente la primera vez que uno pasa por tal cosa: Frustración, incertidumbre, pánico al no saber en que lugar uno apoyará su cabeza esa noche, para seguramente no dormir. Así sean 48 horas o 2 años, como en mi caso, la primera noche es espantosa, porque uno carece de seguridades. Algo así como…caminar sin pies. No sabemos que será de nosotros, aún carecemos de las palabras de nuestro abogado, que de todas maneras es un desconocido que empieza hablarnos de códigos penales, honorarios y problemas. Desconocemos cuando veremos a nuestras familias, y cuanto dolor sienten nuestros cercanos. En todo el tiempo que dura la falta de libertad, somos como piedra frente al mar, una erosión constante. En la que todo, lo físico y lo espiritual, sufre.
Nancy tiene un amor, un trabajo, una familia, todos sus adorados sobrinos. Como casi toda mujer, quiere tener hijos, y creo que es su máxima aspiración, uno de los actos fundamentales para los cuales vivimos: procrear. Es una mujer sencilla que se desquilibró en un momento extremo, pero que no mintió. El hombre que hace 8 años tergiversa éste caso tiene, aproximadamente, 50 años de experiencia como abogado, ¿quién cree usted que pudo manipular esas dos horas de testimonio?
Yo creí necesario éste pequeño recuento de quien conozco y lleva por nombre, Nancy Salinas.
Nancy, te quiero, te respeto, y espero ansiosamente por tu libertad.
viernes, 15 de febrero de 2008
Día 8
Dijo que ese viernes su hija llegó entre las 12.30 y la 1 de la madrugada. Antes, a eso de las 22.30 horas, Nancy la habría llamado para comunicarle que se quedaba “a picar algo con el Doctor Flores y otras secretarias.
En ese momento ella no sabía que había estado con Juan Manuel, Nancy se lo comunica luego. Ese día la señora Ruth se fue a dormir después de la 1 de la mañana. No sabe porque le mintió acerca del llamado, aunque supone que tal vez fuese porque meses atrás yo me enojé con ella debido a que no le firmó el permiso a Nancy, con quien viajaríamos al Uruguay un par de días después, en unas vacaciones programadas tiempo antes. También la controlaba a Nancy para que no llegue tarde, “para que no ande sola”. Sabía que el viaje que Nancy hizo a la ciudad de La Plata, era para averiguar sobre las universidades de la misma y que aproximadamente tenía el pasaje desde hacía una semana.
Con respecto a los llamados hechos por Nancy esa noche, aclara que no se daría cuenta si alguien llama por el otro teléfono de su casa, ya que en esa época tenían dos aparatos telefónicos en la casa, uno en su dormitorio y otro en el living. Y en un típico departamento “chorizo”, como los de los monoblocks entregados por planes en la ciudad de Cipolletti, al estilo de barrio “La Paz” o “Caracas”, eso es normal ya que algunos cuartos están alejados del living comedor.
Al otro día dice que yo llamé entre 8.30 y 9 de la mañana. Rato más tarde le comenta a la madre que yo le había dicho que asesinaron a Ana. Luego de esto, sale para encontrarse conmigo.
También dijo haber visitado a Juan Carlos Aguirre aproximadamente hace un año. Ya lo había conocido tiempo después del homicidio. También de acuerda de haberme visto con traje en otras oportunidades. Nancy no le comentó nada acerca de una llave.
Testigo: María del carmen de Laza.
Amiga de Ana, aproximadamente desde los años 80. Modista de alta costura.
No frecuentaba el grupo de amigos de Ana, pero tenían cierta cercanía, ella se hacía los análisis y Ana le llevaba prendas para hacer modificaciones.
Dijo que Ana la visitaba en su casa y ella pasaba a verla por el laboratorio.
Indicó que Ana jamás le habló mal de Juan Carlos Aguirre ni de quien escribe.
Un año antes de su muerte, Ana le hizo alusión a que pensaba separarse de mi padre, pero en las últimas visitas le comentó que con Juan y una pareja amiga, estaban organizando un viaje a EE.UU a realizarse en noviembre de ese mismo año (1999) -
Ana le habría expresado que estaba intranquila por la vida, que la ciudad ya no era segura como antaño, que tenía miedo de vivir sola. Incluso habló acerca de su preocupación sobre su estado físico. Ana también le manifestó que no le alcanzaba el dinero y que al laboratorio no entraba nadie. El socio se había ido meses atrás a trabajar a otra zona.
Por su parte la testigo dijo que desconocía sobre la relación de J. C. Aguirre con la señora Marta Marinozzi, y que Ana tampoco le había comentado nada.
La señora de Laza dijo no conocer a Lucía Bustamante ni a Gloria Parra.
Preguntada acerca de si conocía el grupo de amigas de Ana, nombra a algunas de las allegadas a la Doctora Zerdán.
Testigo: Comisario Inspector Rubén Dutra
En ese momento jefe de la Unidad Cuarta de Cipolletti
En general corroboró el testimonial realizada 8 años atrás.
El no ingresó al laboratorio.
Estuvo casi toda la mañana en su despacho con Juan Carlos Aguirre. Vio a mi padre muy consternado y también agregó que cuando yo llegué a su despacho mi padre lloró junto a mí.
Mi padre le dijo que cuando llegó al laboratorio la puerta estaba abierta, sin traba, las luces estaban apagadas, que enciende una y ve el desorden, luego una puerta entreabierta, después de esto se acerca y ve unos pies, retrocede, y llama al 101 y luego a Roberto de la Vega.
El comisario dice que no vio ni percibió nada raro en la actitud de mi padre. Tampoco encontró su ropa desaliñada ni rastros de peleas o algún tipo de marcas o lastimaduras a la vista en J.C. A
Acerca de las llaves desconoce ya que no estuvo en el allanamiento.
Acerca de porqué no tomó un declaración a mi padre dijo:” mal haría yo en tomar un testimonial si no sé si el señor es testigo o imputado”. Además el Juez Juan Torres se había apersonado en el lugar del hecho. Desconoce si el actual sargento Osvaldo Sánchez o el principal Uribe estaban ahí.
Según el comisario Dutra, las palabras vertidas por Juan Carlos Aguirre eran honestas, estaba convencido que le estaba diciendo la verdad.
Con respecto a la llave del auto de Ana dijo que no recuerda quien le pidió la llave, y que tampoco sabe cuando aparece ésta, si antes o después del allanamiento. Acerca de ésta sabe todo de oído pues no estuvo presente en el lugar que fue hallada.
Dice que Medina era un civil que se hallaba esa mañana en su oficina, entre tantas otras personas que desfilaron por allí.
A raíz de esto se pidió la comparecencia de Víctor Hugo Medina, presidente del comité radical.
Supo que Nelson Ojeda y el oficial Uribe participaron de la primera detención.
Testigo: Félix Cuello
Portero del Edificio Cipolletti.
Esa noche me vio salir con Nancy Salinas del edificio, aproximadamente a las 23.45 horas. S encontraba limpiando la vereda de espaldas a la calle Irigoyen, siente el ruido de la puerta principal del edificio y me ve hablando con Nancy. No puede decir si entrábamos o salíamos.
Específica su sistema de limpieza; primero limpiaba los baños del entrepiso (oficinas), tardaba una hora. Luego recogía la basura por piso. Luego la vereda, casi a medianoche.
Aunque el estuvo de turno hasta las 6 de la mañana, no me vio regresar, aunque aclara que si bien suele estar en la oficina de portería, no tiene un lugar fijo.
Desconoce una frase leída por el querellante en base a una declaración suya del 24/9/99 hecha en sede policial, aunque si ratifica otro testimonial brindado el 28/10/99, pero ésta vez en sede judicial. No recuerda si el secretario del juzgado le leyó.
A raíz de esto el tribunal le preguntó si en el juzgado del Juan Torres le leían sus declaraciones.
No recuerda acerca del pago de las expensas, aunque si dice que se adeudaban algunas y que J. C. Aguirre le había dicho que las dejaran en portería que él pasaría a buscarlas
Nancy Salinas a veces se quedaba a dormir.
No tenía una relación fluida con quien escribe, solo de saludo y algunos pocos diálogos más. Preguntado acerca si alguna vez me propasé con él, respondió que nunca lo maltraté. Alguna vez había recibido una queja de un vecino por el volumen alto en que sonaba la música en mi departamento.
El abogado querellante le preguntó si el consideraba como sus patrones a aquellos que conformaban el consorcio. El respondió que sí, pero como patrones con respecto al edificio, no así en cualquier otra labor u orden. De todas maneras mi padre no integraba el consorcio de propietarios. Dijo que yo casi no vivía allí desde la muerte de Ana.
jueves, 14 de febrero de 2008
Día 7
Hoy Nancy Salinas fue detenida, acusada de falso testimonio. El hecho principal en el que se basa la acusación es el relato sobre cómo encontré las llaves del auto de Ana. Más adelante lo detallo.
Estoy muy conmovido por lo sucedido, realmente no me esperaba esto. La noté muy nerviosa, tuvo que exponer su intimidad frente a su actual novio (quién valerosamente la acompañó hoy), ante mi, y ante todos.
El portero Félix Cuello corooboró que me había visto junto a Nancy Salinas, salir del edificio Cipolletti entre las 12 y 12.30 hs.
Sin embargo, tras el testimonial del portero, Nancy Salinas fue detenida, acusada de falso testimonio.
Testigo Nancy Salinas:
(A veces hablo en primera persona, pero este fue su relato)
Dijo que a las 20 o 20.30 nos encontramos frente a una iglesia, nos fuimos al hipermercado "La Anónima", cenamos ahí y luego a eso de las 22 hs. volvimos en colectivo a Cipolletti. Aproximadamente 22.30 bajamos en la plaza. En la plaza llama desde un tel. público a su casa y le dice a la madre que se queda a comer en Neuquén con el Dr. flores y una secretaria, pero se va a mi depto.
Luego, entre 12 y 12.30 salimos del dpto. Saludamos al portero, tomamos un taxi y la dejé en la casa. (Esto es mi relato, ella creyó ver al portero cuando entramos).
Dice que a la mañana la llamé entre las 8 a 9 de la mañana, y le avisé que algo malo le había pásado a Ana. Se vuelve a dormir, y a las 11 se toma un taxi hasta la casa de Ana. Según ella yo la esperaba ahí. Luego toma un taxi hasta la comisaría 4ta. En una oficina estaba mi padre Juan Carlos Aguirre, con más gente.
Allí, mi padre nos pide que vayamos a buscar las llaves (Esto Nancy no lo dijo) del auto de Ana.
Nancy dijo: "De ahí fuimos a lo de Ana o al laboratorio". El juez la interroga "una de dos, o fueron a la casa o al laboratorio", ella responde que la casa, luego dice que trajimos la llave del auto de la casa de Ana. Cuando le preguntan cómo es, dice "una llave negra que estaba sola". Dice que yo se la entregué a un oficial. Luego dijo que la llave estaba en la mesita de la cocina, y que yo le dije que la saqué de ahí (declaración de año 2004). Má tarde se vuelve a su casa a las 14.30., viaja a La Plata teóricamente para averiguar sobre una carrera universitaria.
En la primera declaración, el 6 de oct. de 1999 cree que yo tomé en la casa de Ana, la llave del auto. En la declaración del 23 de marzo del 2004 (mi segunda detención) dijo: "Juan Manuel me dijo que sacó la llave de la mesa de la cocina". Hoy, dijo que "nosotros" (por ella y por mí) la encontramos. Ahí reside la contradicción.
Le cuestionan que haya aparecido en su memoria el detalle de "la mesita de la cocina", y además le cuestionan el plural en "nosotros encontramos las llaves". Cuando le cuestionan acerca de eso, Nancy dice "...doctor., yo tenía 19 años, no prestaba mucha atención. Supongo que con los años me he vuelto detallista con los recuerdos..." ella en un momento dijo "...yo antes no sabía la importancia que tenía la llave...".
Dijo también que nunca había escuchado sobre una conducta sexual diferente de Ana, y que cuando hablamos al respecto, le dije que eso era absurdo.
Luego le preguntaron si me había visto conmovido por el hecho, y dijo que yo no cambié mucho mi estado de ánimo, pero sí que me veía preocupado. (¿Cómo no estar preocupado ante una situación así? Yo estaba además muy tensionado por mi padre: tenía tres by-pass, y habían asesinado a su mujer).
Al final de su testimonio, cuenta que cuando dos policías la llevan a declarar, éstos le hacen comentarios como "Los Aguirre están hasta las manos", pero cuando ella llega ante el juez Juan Torres, no se lo comenta. En una ocasión en la que salió a bailar con sus amigas, y quedarse un rato más para que no cierre el lugar, "vamos, vamos, saliendo que si no te voy a meter presa", a lo cual ella le contesta "me parece desubicado que me digas eso". Agrega que el policía en cuestión, es el que le había tomado las huellas en una oportunidad, por el caso.
Testigo Felix Cuello:
Portero de el edificio donde yo vivía.
Dice que me vio salir junto a Nancy a las 23.45. Como no lo recordaba con exatitud, tuvo que atenerse a su declaración anterior, donde había dicho que fue entre 12 y 12.30.
El Tribunal le preguntó si el Juez Torres (anterior Juez de la causa) le leyó los testimoniales antes de hacérselos firmar, porque Felix dice que hay cosas que figuran en las declaraciones, que él no dijo. Cuello contestó que creía que si.
Dice que yo vestía saco oscuro, pantalón negro, y describe también a Nancy. Dijo también que ella se quedaba hasta tarde y a veces a dormir.
Testigo Juan Manuel Barceló
Ex Socio de mi padre y Ana Zerdán en una "Espacio" Fútbol 5
Amigo y ex socio de Ana y Juan Carlos Aguirre en cancha de Fútbol 5 "Espacio". Contó que Ana era muy solidaria e iba siempre al puente 83 a dar una mano. Opinó que Ana era muy metódica con su trabajo. Expresó que en 1991 Juan Carlos Aguirre trajo una idea de abrir una cancha de Fútbol 5. Formaron una sociedad junto a su señora en 4 partes iguales. Les llevó 4 o 5 meses acondicionar el galpón para el emprendimiento. Después de inaugurado el negocio duce que en una oportunidad J.C. Aguirre le expresó la idea que quedaran ellos dos como únicos socios ya que las mujeres en este tipo de comercios eran “aves de paso”, a lo que él mismo respondió que la única ave de paso aquí era é (por J.C. A). Luego de esto no siguió tratándolo y que más tarde se enteró por Ana del pago efectuado por ella a mi padre (Departamento por porcentaje accionario del complejo deportivo Espacio Fútbol 5) Refirió sobre un par de entredichos que habría tenido conmigo por una pelea de su perro y el de Ana Zerdán , en el cual yo lo habría amenazado con “ enviarle a la policía y hacerlo cagar”. Posteriormente al año 91 desconoce que J.C. Aguirre haya tenido problemas de salud. También que en Ana le comentó que al laboratorio “no entraba ni el loro”, y que sus situación económica no era buena. Barceló le sugirió que tenía que modernizarse en cuanto a equipamientos, o en todo caso el fondo de comercio. Desconoce si hubo un ofrecimiento por parte del policlínico para alquilar el laboratorio. El tribunal le preguntó acerca de Pedro Germán Soto Mardones, empleado del fútbol 5, pero éste después del asesinato de Ana renunció por miedo y se fue a vivir a Neuquén. Un mes después de la muerte de Ana, el complejo deportivo Espacio sufrió una destrucción parcial en cuanto a lo edilicio pero total en cuanto a la infraestructura. En dicho ilícito destruyeron el piso flotante de la cancha de squash, quemaron el parquet, rompieron el equipo de calefacción y robaron los focos que iluminaban las canchas de fútbol. Luego del asesinato y esta destrucción, decidió cerrar Espacio. Consultado acerca del rédito del negocio, aclaró que los 2 primeros años fue “floresciente”, luego para seguir en buena forma empezaron a organizar torneos de fútbol. Tampoco le consta que Juan Carlos Aguirre haya retirado dinero del negocio, se le recordó Espacio siempre fue administrado por su esposa, Ana y él. Vio a Ana el 17 de septiembre en la mañana, y dijo “que tenía puesto algo rojo en la parte de abajo”.
miércoles, 13 de febrero de 2008
Día 6
Ex socio y amigo de Ana Zerdán.
Tuvo palabras sentidas para con su amiga, su labor profesional y la gran labor que desempeñaron frente al laboratorio que compartieron durante 20 años.
Dijo que Juan Carlos Aguirre lo llamó entre la 5 y 5,30 de la madrugada y mientras éste le comunicaba lo sucedido describió la voz de Aguirre como acongojada, triste, con sensación de llanto. Luego llamó al policlínico pidiendo atención urgente para el laboratorio, donde le dijeron que enviarían un enfermero. A llegar (15 minutos después) encuentra a J. C. Aguirre en la recepción quien le expresa “la mataron”, agrega que encuentra a mi padre acongojado, “quebrado”, de la misma manera que cuando minutos antes hablaron por teléfono. No puede acercarse ya que en el lugar había dos policías y un enfermero, por lo cual y a pedido de mi padre regresa a la casa de Ana por las pastillas que éste debía tomar. Cuando regresa J. C. Aguirre ya había sido trasladado a la comisaría Cuarta. Luego de esto intentó reingresar al laboratorio pero personal policial que se encontraba trabajando allí le niega tal cosa. Luego de todo esto me llama a mi celular para darme la noticia.
Por ese tiempo llevaba dos meses trabajando en San Patricio del Chañar, debido a que en el laboratorio había disminuido el trabajo, aclara que ésta situación era general a todos los laboratorios ya que las mutuales con las que trabajaban estaban bastante atrasadas en los pagos y el colegio de bioquímicos no podía hacer los cobros respectivos.
Ese día regresa de El Chañar a las 16 horas y se dirige al ADOS (Neuquén) donde se desempeña en guardia pasiva, alrededor de las 20- 20.30 horas llega a su casa en taxi y le llama la atención ver prendidas las luces del living de la casa de Ana, ya que era habitual que permanecieran prendidas las de la cocina. Debido a ello me llama para consultarme al respecto y yo le expresó que estuve ahí y que fui yo quien prendió tales luces. Luego vuelven a llamarlo de ADOS y regresa a Neuquén. Alrededor de la 1- 1.30 de la madrugada regresa a su casa (lindante con la de Ana) y ve el peugeot 405 de J. C. Aguirre estacionado en la puerta y la luz de la cocina encendida. Antes, al pasar por el laboratorio no ve el auto de Ana, y comenta que generalmente observa el laboratorio pues ya habían entrado a robar en 2 o 3 oportunidades.
Con respecto a Ana cuenta que “era de carácter fuerte, por sus ideales”, que respetaba los derechos de los demás, y “que tenía un corazón bárbaro”.
Que según él, la relación entre Ana y J. C. Aguirre era normal, con problemas como todas las parejas. Acotó que él, su familia, Ana, mi padre y yo compartimos un viaje a las Grutas, y que por otra parte ambas parejas habrían efectuado algún otro viaje. Dijo que las relaciones entre nuestras familias eran buenas, y las mías con sus hijos, también.
Dijo “se trataban con lo justo”, refiriéndose a la relación de Ana y quien escribe, y agregó que era una relación de respeto. Ana no estaba de acuerdo en que yo no trabajase, y que hubiese empezado una carrera y la dejase. (Ana, hoy me doy cuenta cuanta razón tenías)
Indicó que era poco usual que al salir con Juan Carlos Aguirre, éste manejara, algunas veces quizá, pero las menos. También agregó que Ana no le prestaba en demasía el auto, ni a él, ni a mi padre, ni a mí, ni a nadie en general.- Ana había empezado a estacionar el auto sobre Brentana, desde el momento que tras un accidente (1997)ocurrido en la calle San Martín, un transeúnte había sido atropellado por un automóvil, chocando también algunos autos estacionados frente al laboratorio.
También agregó que Ana no era de salir sola, ni tampoco de regresar muy tarde a su casa (no más allá de las 12 de la noche) - Señaló también que aunque concurría gente a buscarla, ella siempre se iba en su coche, debido a que luego se daba una vuelta por Espacio (complejo de Fútbol 5)
- Dijo que Ana le compró la parte del fútbol 5 a J. C. Aguirre, debido a que éste y Barceló (socio) no se llevaban nada bien
- Con respecto a la llave del Laboratorio explicó que la puerta de entrada poseía 2 cerraduras Acytra y una que venía con la puerta propiamente dicha, y que sólo él y Zerdán poseían las 3 llaves en cuestión. Elcira, la señora de la limpieza, sólo poseía la llave del medio. No conoce otro duplicado de éstas llaves.
- Mencionó que la llave del laboratorio que Ana poseía, nunca apareció, y que las llaves del auto tenían un llavero con el escudo del colegio de bioquímicos.
- Detalló con pormenores las ventanas del laboratorio, haciendo énfasis en el peso de la persiana por la cual se supuso en un primer momento que el asesinato podría haber sido fruto de un robo. Contó que los robos habían sucedido por el patio que da a la construcción que se levantaba en la parte trasera del laboratorio y por encima de éste. Expresó que todas las ventanas tenían trabas (producto de los citados hurtos), pero que a la persiana que se encontró abierta generalmente no se le ponían tales seguros debido a su excesivo peso, y a la imposibilidad por parte de la señora de limpieza para poder levantarla.
Dijo que los tubos de oxígeno se guardaban en el gabinete que se encontraba donde ellos se colocaban los delantales de trabajo - Expresó que según el descuento por planilla, Ana poseía un seguro de vida del colegio de bioquímicos y otro por su jubilación, aunque no pudo precisar quien cobró dichos seguros. Tampoco recuerda sabe quien cobró esos seguros, de haberlos cobrado alguien. Aunque si afirmó que los bienes de Ana fueron cobrados por la familia Zerdán.
También señaló que Ana estaba contenta porque había terminado de pagar las cuotas de su auto. - Con respecto a los gastos apuntó que Ana pagaba las cuotas del banco hipotecario y también que le pagaba a Julia Pylquimán, quien desempeñaba tareas de limpieza en la casa. Y que J. C. Aguirre pagaba las cuentas de teléfono y que se dividían los gastos de alimentos y otros.
Al respecto sobre los análisis de sangre acerca de la contaminación expresó:
- Que se hicieron análisis de sangre por contaminación de metales pesados, pero que no contaban con los medios adecuados para su análisis por lo cual los remitían al laboratorio IACA de la ciudad de Bahía Blanca, y que luego esto se los reenviaron, por lo cual ellos pudieron constatar los resultados asentándolos en un cuaderno.
- No recuerda el tiempo en que hicieron los análisis, pero recuerda que los valores de los análisis no le parecieron fuera de lo normal.
- No recuerda a Max Araneda Y Nora Apablazza, se enteró de ellos por los diarios. Testigo
Testigo: Filomera Jorquera Jonquera
Empleada de limpieza en el laboratorio.
Trabajó 18 años en el laboratorio.
Dijo:
- Ese viernes fue a trabajar desde las 14 a 16 horas.
- Ese día limpió los dos baños y limpió la tapa de la mochila del inodoro.
- J.C. Aguirre pasaba a saludar a Ana dos veces por semana aproximadamente.
- Nunca vio a Juan Manuel Aguirre Taboada en el laboratorio.
- Había que levantar la tapa del inodoro del baño del fondo pues no funcionaba.
- No recuerda las llaves, ella sólo tenía una.
- Recuerda que en general la ventana en cuestión estaba cerrada.
- Expresó que Ana era ordenada con sus cosas.
- Ana nunca le hizo comentarios acerca de su pareja.
Testigo Analía Ida Ricardo viuda de Lapuente.
Domiciliada en Brentana 110. Empleada. Amiga de Ana.
- Conocía a J.C. Aguirre y quien escribe sólo de vista.
- Esa mañana estuvo con Ana alrededor de las 9- 10 horas. Juntas cuidaban una gatita que vivía en el baldío lindante con su casa. Esa noche vio el auto de Ana estacionado frente a su casa a entre las 20 y 21 horas, luego a la 1 de la mañana corroboró que el auto de la bioquímica, seguía en el mismo lugar. Ana vestía ese día pollera negra y cancanes rojos.
- Ana le comentó que cada vez trabajaba más, pues el dinero no le alcanzaba.
Testigo Oficial Principal Jorge Alejandro Platino
Trabajó durante un mes en la causa, empezó a trabajar en ésta 3 o 4 días después de ocurrido el crimen.
Dijo que lo más llamativo fueron las distintas líneas investigativas que surgieron y que no llegaban a nada.- En general expresó, con gran locuacidad pero lleno de palabras vagas, que a medida que se investigaba aparecía líneas sin sustento, y que en definitiva la única que siempre perduraba era la que giraba en torno a mi padre y a mí.
- Según él, una gran cantidad de indicios nos cercaban como los principales sospechosos, al ser preguntado sobre en que tipo de pistas se apoyaba para tal afirmación respondió con evasivas.
- Criticó el sistema implementado por esos años, por medio del cual los testigos declaraban bajo identidad reservada, es decir, ante el juez Juan Torres. De hecho, desconoce la existencia de las actas de identidad reservada. Luego, Juan Torres los orientaba en cuanto a las pesquisas a seguir. Es llamativo entonces que sostuviera que la única línea fehaciente era la nuestra ya que a las otras jamás las conoció realmente.
- Según el oficial, Ana Zerdán solventó una deuda por 4000 pesos, que el señor Juan Carlos Aguirre habría tenido.
- Una tal señora Rodríguez le habría dicho que Ana le consultó acerca que si en caso de fallecer, Juan Carlos Aguirre heredaría sus bienes. Este dato es difícil de interpretar ya que no era un secreto que Ana le habría manifestado a muchos allegados sus deseos de legarle sus bienes a una de sus sobrinas.
- Según él agotaron las otras “líneas” que a nada llegaban.
- Fueron hasta Cutral Có para hablar con “la famosa mujer rubia”, Ema Singer, a quien tuvieron que “convencer” que declaren ya que su cónyuge, de profesión abogado, se oponía. Me llamó la atención que contara todo esto como un gran esfuerzo, al fin y al cabo éste era su trabajo y es lo que le corresponde hacer.
- Luego recibieron un llamado telefónico anónimo sobre un indicio que los acercaría a delincuentes locales. Al ser consultado sobre esto evadió la respuesta.
- Acerca que se vio a Ana en el Casino el oficial se apersonó en éste para observar los videos de seguridad del día del asesinato a fines de establecer correlación, pero que no observó nada en particular
- Sobre la afirmación de Carlos Máximo Zárate acerca que habría visto a Ana en el boliche bailable “Laberinto”, el oficial Platino dijo que consultó a un mozo, quien le refirió haber atendido a la “famosa mujer rubia”, pero que ésta no se hallaba con Ana Zerdán, y que él se acordaría bien ya que conocía a Ana de tiempo atrás, pues ésta le habría hecho análisis tiempo atrás.
- No averiguó si Ana iba a “Faunus”, aunque si afirmó que mi padre y yo si lo hacíamos.
- Preguntado acerca si el se encargó de dicha averiguación, respondió que no. O sea.
Tampoco fue él quien habló con el travesti “Marcela”, ni recuerda quien lo hizo, como así tampoco se habló en las periódicas reuniones de la brigada acerca de éste testimonio. - Tampoco investigo sobre la línea de un cargamento de drogas.
- Tampoco investigó la línea del taxista que llevaba al NN que tenía sus manos ensangrentadas.
- Tampoco recuerda haber hecho un procedimiento para en el la estación de peaje a fines de observar las grabaciones para constatar mi coartada.
- Dijo, como los otros “investigadores “de la causa, que realizaban reuniones periódicas en las que intercambiaban información. Entonces, ¿cómo puede ser que no supo ni recuerde nada de las otras líneas investigativas?, por mínimas que fuesen debería haber tenido algún conocimiento.
- Al oficial Platino le consta que “gente de la política” llevaba testigos.
- Preguntado por el Tribunal acerca de los investigadores más activos éste nombró a Uribe, Sánchez, Ferreira, Llanquinao, Becerra, y él mismo, como así también al jefe de zona Comisario César Ávila.
- Por último el tribunal le preguntó: ¿A algunos de ustedes le dio por pensar sobre las sospechas más firmes?, a lo que respondió:” Habíamos reunido INDICIOS, y además era obvio”
martes, 12 de febrero de 2008
Día 5
Formaba parte de la brigada de investigaciones de Cipolletti, de reciente creación por esos años.
Trabajó más de un año en la causa.
Su primera hipótesis fue un robo, luego notó que era una simulación de tal ilícito.
En principio hubo varias líneas investigativas, ya que se habría visto a Ana en diversos lugares la noche de su asesinato.
La idea personal del Sargento es que la mataron en el laboratorio para que diga o haga algo, pero no pudo establecer para qué fines.
Él se encargó de las averiguaciones de nuestras coartadas.
- Sobre mí, declaró que en el Hipermercado "La anónima", ubicado en Neuquén Capita, Nadie me vió, o nos vio, a Nancy Salinas y al que suscribe.
- Por otra parte interrogó a algunos choferes de las empresas de transportes entre las ciudades de Neuquén y Cipolletti acerca de mi traslado hacia Neuquén y el regreso junto a Nancy en dichos buses. Tampoco nadie nos vio. Se le preguntó si habría mostrado a los choferes alguna fotografía o recorte de diario donde hubiese una foto mía. Dijo que sólo preguntó en base a mis señas particulares y la vestimenta que yo había declarado llevar ese día, es decir, que preguntó por un joven de entre 18 y 25 años, pelo corto y saco de vestir, camisa y corbata, viajando en una hora pico entre dos ciudades densamente pobladas, sin exponer ninguna fotografía orientadora. Y que le llamó la atención porque generalmente en su experiencia un joven así vestido se trasladaría en taxi "para no arrugar la ropa". Ante la pregunta del tribunal sobre la cantidad de gente que se traslada entre ambas ciudades a una hora pico como esa (20 hs. aproximadamente), dio la explicación que por esa época los taxis de la ciudad de Cipolletti tenían una oferta de $2,50 por viaje. Lo cual explicaría su hipótesis.
- Consultado acerca del viaje realizado por Nancy Salinas a la ciudad de la La Plata, dijo que le pareció extraño que ella viajara justo al otro día del asesinato y "que no le parecía un viaje programado", pero preguntado por el tribunal acerca de si había averiguado si la srta. Salinas había comprado el pasaje con anterioridad o en el día, respondió que desconocía ese dato, o mejor dicho, que nadie lo chequeó.
- Dijo que el horario especificado por el portero del edificio "Cipolletti" en el cual yo vivía, no coincidía con los horarios aportados por quien suscribe y Nancy Salinas. Pero luego preguntado por el dr. Larrea, dijo que no recordaba los horarios que el portero había mencionado.
- Afirmó que yo entregué las llaves del auto de Ana, pero que no le quedó bien en claro de dónde habían salido dichas llaves.
Con respecto a Juan Carlos Aguirre dijo:
- Que éste adeudaba algunas rifas, y que no se pagó un vehículo de uno de los trabajos realizados por el acusado.
- Que el metre de la parrilla donde Juan Carlos Aguirre habría cenado negó haberlo visto la noche del asesinato, para esto Sanchez se ayudó de una difusa foto de archivo de diario en la que ambos estaríamos entrando en dependencias judiciales. Aunque se le recordó que consta en el expediente la factura del restaurante donde mi padre cenó, dijo desconocer tal documento, a pesar de que intercambiaba información con los otros investigadores (seis policías más).
- Preguntado acerca si conocía las "deudas" de mi padre, dijo que "todas eran por montos grandes", pero no podía precisar los valores.
Al igual que Uribe, también manifestó una "selectiva" memoria.
TODO LO QUE NO RECORDABA, O NO INVESTIGÓ
Preguntado acerca de Rolando Montes dijo:
- Que es un puntero político y ambulanciero. Nunca investigó lo sucedido entre R. Montes y la testigo Irrazabal. Irrazabal le habría expresado a montes "viste la macana que se mandaron esos tipos con Ana", y raíz de esa expresión hubo un diálogo sustancioso entre ambos, que luego negaron en un careo. Luego de que el careo no llegara a buen puerto, el Juez Juan Torres deshechó esa línea investigativa y nunca más la retomó (¿por qué?).
- Acerca de Contreras dijo que se lo demoró en base a los dichos de Montes, además Contreras era ampliamente conocido en el ámbito policial ya que se lo había investigado en once robos con arma y sólo se le había comprobado uno.
- El Sargento Sanchez no creyó necesario ahondar en este hombre ya que "de haberse mandado una macana así alguien como Contreras se hubiera ido de la zona". Su "amplia experiencia policial" así lo indica.
- Dijo que investigó la pista en la que se habría visto a Ana en el conocido boliche bailable "Laberinto" la noche de su asesinato, pero que nadie pudo confirmar tales dichos. Parece que el Sargento Sanchez desconoce el testimonial de Carlos Zárate, quien dijo haber visto a la dra. Zerdán en el citado establecimiento.
- Dijo no recordar al taxista que me trasladó junto a la srta. Nancy Salinas a la casa de ésta, la noche del asesinato. Y luego confundió a este taxista con aquel otro chofer que declaró que transportaba a un pasajero con las manos ensangrentadas. Hablaba del primer taxista como si se tratase del segundo, confundiéndolo todo.
- Tampoco recordó un testimonio del sr. Ramirez, alias "Marcela", conocido travesti de la zona, quien habría hecho alusión a un comentario sobre un cargamento de drogas.
¿Este hombre investigó la causa?
Testigo: Leonardo Riveros,
Comisario Inspector
Conoce a Juan Carlos Aguirre desde 1991. No le consta el incumplimiento de los trabajos por mi padre organizados. Siempre consideró a Juan Carlos Aguirre como "una persona tranquila". Mi padre le habría comentado que no podía hacer excesiva fuerza ya que se "descompensaba" debido a su operación de triple by-pass.
El comisario sabía acerca de la operación coronaria. Dijo que a las 20 hs. del día del asesinato de Ana Zerdán, Juan Carlos Aguirre estaba con él en la unidad 77 de Gral. Roca, y que no sólo el puede atestiguarlo, sino también la guardia completa de dicha unidad que vio al sr. Aguirre arribar a esa dependencia.
Por esa época mi padre organizaba la rifa de esa dependencia policial, y el diálogo giró en torno a ese tema, incluso mi padre dialogó con el albañil que llevaba adelante las remodelaciones hechas en el lugar.
Riveros expresó que Juan Carlos Aguirre, luego de permanecer con él por un lapso de media hora, se dirigió a la ciudad de Allen y se encontró con el subcomisario retirado Vera. Días después Riveros pudo confirmar esa información al dialogar con el sr. Vera.
También dijo conocer a la dra. Zerdán desde 1980, ya que esta le realizó los estudios a su mujer, que por esa época estaba embarazada.
Ante la requisitoria del tribunal, confirmó el horario del encuentro con Juan Carlos Aguirre y dijo "alrededor de las 20 hs."
Testigo Valeria Montelpare.
Empleada, 39 años.
Por esos años era empleada del Banco Francés, sucursal Cipolletti.
Dijo que aproximadamente un mes antes de su muerte, Ana se acercó al banco a efectos de solicitar un crédito, pero le comunicó que no podía otorgárselo debido a su edad (67 años).
Dijo que días después Juan Carlos Aguirre se hizo presente para averiguar los motivos del rechazo del crédito para con su concubina.
También dijo que tardó un año luego del asesinato en presentarse a declarar ante el Juez, casi al mismo tiempo en que Oscar Pandolfi se hizo cargo de la representación de la querella.
Testigo Dora Inés Romero.
Empleada del Sindicato de la Fruta. Lindero al laboratorio de Ana Zerdán.
El día del asesinato ve retirarse a Ana aproximadamente a las 20 hs. junto a un sr. al que no le ve el rostro debido a que éste estaba de espaldas. Escucha que Ana le dice a este hombre: "manejá vos", mientras ambos se suben al auto de Ana ubicado frente al laboratorio.
No puede verle el rostro al sr. debido a una columna que obstaculiza su visual. Dijo que Ana vestía una pollera roja, delantal y zuecos negros. Escuchó que la computadora del laboratorio estaba en funcionamiento, y la luz del escritorio encendida.
Dijo que en épocas de calor la puerta del laboratorio estaba abierta de par en par, pero de no ser así, igual siempre estaba sin llave.
También expresó que la contextura física del hombre al que vio con Ana Zerdán no se asemejaba a la de Juan Carlos Aguirre, pero no puede afirmarlo. Agregó que el hombre al que vio de espaldas era levemente más alto que la dra. Zerdán.
Testigo: Oficial Principal José L. Barreiro
Oficial de servicio en turno la noche del crimen
Tomó la causa sólo en primera instancia, y se limitó a labores de vallado y observación, ya que luego se hizo cargo criminalística.
Al llegar encuentra a mi padre en la recepción del laboratorio, quien le dice "Ana está ahí". Observó cajones abiertos y una ventana abierta, luego mi padre le pidió que busque en la guía el número de un tal sr. Pereyra. En un primer momento pensó que era un robo. No recuerda ninguna llave puesta en la puerta, y observó que no había pisadas en el patiecito interno del laboratorio. Le llamó la atención la tranquilidad de Juan Carlos Aguirre.
Dijo que los primeros que llegaron a la escena fueron los policías de calle, Becerra y Guitierrez, y que el dr. Schoua llegó entre media hora y una hora después. Luego llegó el socio de Ana, Roberto de la Vega.
Al ser preguntado dijo que pasaron entre diez o quince minutos desde que habría llegado el dr. Schoua hasta que Juan Carlos Aguirre fue trasladado a la comisaría 4ta.
Preguntado por el tribunal acerca de si había algo que le llamase la atención en Juan Carlos Aguirre con respecto a su aspecto personal, huellas de rotura en las ropas, sangre, etc... dijo que no, que su aspecto era normal.
Luego se dedico al vallado, donde le llamó la atención un enfermero del policlínico que portaba una silla de ruedas, y que nadie de los curiosos que se agolparon alrededor dijo saber nada.
lunes, 11 de febrero de 2008
Día 4
El Sr. Varas se presentó hoy luego de llevarse la huella del soporte ofrecido como prueba, para así compararla con la huella del dedo índice de Juan Carlos Aguirre.
Concluyó:
- Que no hay puntos característicos coincidentes entre ambas huellas.
- Que si bien ambas pertenecen al grupo verticilio, no son idóneas para cotejo debido a que todos los puntos estudiados son DISCOINCIDENTES.
- Que el soporte tiene nitidez pero no integridad.
- En la huella sustraída al sr. Aguirre, el núcleo presenta un nacimiento de líneas ovoidales que giran en el sentido horario, y en el rastro encontrado las líneas del núcleo son más bien alargadas y giran en sentido antihorario.
- Ningún punto coincide entre la huella de Aguirre y el rastro del soporte.
- El contaje de líneas, que se estableció desde el núcleo hasta la zona denominada "delta" en ambas huellas, estableció que en la huella de Juan Carlos Aguirre había 23 líneas, y en el rastro del soporte 16.
Por lo tanto afirmó de forma categórica que ambas impresiones no se corresponden. Más de 9 items diferentes lo sostienen.
Es más, agregó que en general este tipo de comparaciones no se acepta en papiloscopía.
También se tomó el trabajo de comparar el rastro con las diez impresiones dactilares de Juan Carlos Aguirre, todas resultaron en lo mismo: no coincidentes.
Por otra parte se incorporó el rastro al sistema AFIS, no lográndose resultados positivos.
Por último recomendó que se remita el famoso rastro a la Policía de la Provincia de Buenos Aires, la cual cuenta con el banco de datos dactilares más amplio del país. Hizo esta sugerencia a fin de que la huella en cuestión no siga siendo anónima.
Sobra decir que esta recomendación hecha por tierra cualquier duda acerca de la comparación entre tan importante rastro y la identidad de Juan Carlos Aguirre.
Agregó también que su sistema de trabajo incluye también la consulta con otros peritos manteniendo en reserva la procedencia del trabajo encomendado, logrando así establecer un consenso acerca de sus conclusiones.
Testigo Sergio Contreras, Sargento de la Policía de Río Negro.
Este fue parte de la Brigada de Investigaciones a la que se le encomendó las averiguaciones acerca del crimen.
Trabajó durante unos cuantos meses en la causa y dijo que sólo se le ordenó seguir una línea investigativa, la que giraba en torno a quien escribe y su padre, Juan Carlos Aguirre.
Recibió el comentario que se me habría visto entrar en el Policlínico Modelo, la noche del asesinato. Pero al efectuar las averiguaciones pertinentes con personal de seguridad y administración de dicho nosocomio, terminó por descartar de plano esta hipótesis, ya que nadie vio ni escuchó acerca de mi presencia en el lugar.
Por último dijo que la labor más importante alrededor de las investigaciones eran llevadas a cabo por el principal Uribe en persona (leer declaración de Uribe en el día 3).
Testigo Marisa Boronat.
En sus primeros comentarios a la cámara dijo que Ana estaba psando un "mal momento" con Juan Carlos Aguirre. Aunque ante la pregunta del abogado defensor admitió que Ana expresó que su relación con Juan Carlos Aguirre era buena, y que de hecho Ana nunca le manifestó que la pareja estuviese en crisis. Al ser consultada por la situación económica de Zerdán, admitió que la finanzas de su amiga habían sido malas en los últimos cinco años. Agregó que la relación entre Ana y quien suscribe no era muy buena. Según la srta. Boronat, Ana nos mantenía a ambos y mi padre no cumplía con los compromisos económicos de su trabajo. También expresó que vio a mi padre entrar y salir varias veces de la casa de su amante.
En la primera relación que realizó a pocos días del asesinato de Ana, dijo que Ana no conocía la existencia de una amante por parte de Juan Carlos Aguirre, pero luego, en el día de hoy, dijo lo contrario. En cuanto a su opinión personal acerca de mi padre, expresó que le parece un hombre sin honestidad ni lealtad. Luego, se leyó una parte de su testimonial en la que había expresado anteriormente: "Juan Carlos Aguirre me parece una buena persona, Ana me dijo en más de una oportunidad que él la proteje y la cuida."
***
La querella desistió del testimonio del perito de apellido Escobar, pendiente desde el tercer día.
viernes, 8 de febrero de 2008
Día 3
Día 3, el defensor Jorge Larrea tomó la palabra para referirse a las amenazas pronunciadas en mi contra por el abogado Palmieri. Por otro lado deshechó la vinculación hecha por la querella en cuanto a las supuestas apedreadas en la casa de Palmieri por parte de sectores vinculados a Juan Manuel Aguirre Taboada.
Los supuestos artífices del hecho se desvincularon en una declaración emitida por canal 26 de Capital Federal.
Qué extraño que un medio de Buenos Aires les haya dado espacio para emitir declaraciones cuando los medios regionales no lo hicieron.
Primer testigo del día: Oficial principal Uribe (Quien desempeñó uno de los cargos principales en la comisión investigativa del hecho).
En el momento del asesinato de Ana Zerdán, éste se encontraba de franco y fue convocado por el Subcomisario Héctor del Valle Vega. Realizó y firmó al menos veinte informes.
El Tribunal le sugirió a Uribe que detallara lo que recordaba del hecho, a lo que éste respondió que no recordaba demasiado debido al tiempo transcurrido, pero que se le preguntara que él lo iía recordando. Paradójicamente su memoria empezó a brillar cuando el abogado querellante interrogaba, dando muestras de una gran capacidad de retrospección. Con pelos y señales no olvidó nada.
Detalló las supuestas deudas de mi padre, haciendo hincapié en un crédito del Banco Hipotecario que Juan Carlos Aguirre habría obtenido con el fin de pagar una deuda de trabajo. Parece que el oficial principal no resultó ser un gran investigador, ya que en el informe emitido por el banco queda bien en claro que el crédito estaba otorgado a Ana Zerdán y que ella lo usó para pagar su casa particular.
Luego habló de la señora Santarelli, quien atendía el bufet del Policlínico Modelo ubicado a metros del laboratorio. En su momento la señora declaró haber visto a Juan Manuel Aguirre Taboada entrar al sanatorio y preguntar por un baño, y que lo notó visiblemente nervioso. El principal Uribe omitió agregar que la testigo fue citada para una ronda de reconocimiento en enero del 2001, en la cual no pudo identificar a Juan Manuel Aguirre Taboada.
También se le preguntó acerca de los dichos del dr. Schoua, acerca de las palabras que según él vertió Juan Calros Aguirre "entraron por ahí", en alusión a la ventana del laboratorio que daba a un patiecito interno; los cuales Uribe confirmó. Al ser iquerido sobre si recordaba la cinta con la cual la persiana se acciona, éste respondió que no podía precisarla ya que él no la vió, y que ésa no había sido su tarea.
Al preguntársele acera de si se había hecho un levantamiento de huellas sobre dicha cinta, éste dijo que tal tarea no se dispuso.
Así se sucedió el interrogatorio donde la sorprendente memoria selectiva de Uribe, recordaba con pelos y señales los detalles en cada pregunta de la parte querellante, pero al ser consultado por la defensa, sorpresivamente olvidaba todo.
curioso fue cuando el dr. Larrea le preguntó acerca de un dato que consta en el expediente, en el cual se cita un viaje en taxi efectuado por un ciudadano desde Cipolletti hacia la ciudad de Neuquén, en la noche del asesinato, donde se detalla que el pasajero llevaba sus manos manchadas de lo que presumiblemente serían rastros de sangre. Uribe respondió que no se pudo dar con el paradero del mencionado NN, como así tampoco se pudo establecer su identidad, y que no se realizó una pesquisa ya que no se consideró importante la información vertida.
Otra cosa: ¿cómo puede ser que uno de los investigadores más importanes de la causa haya dicho que el socio de Ana, Roberto De la Vega, vivía a la vuelta de la casa de ella (a cincuenta metros, dijo el testigo), cuando ambas casas son linderas y comparten la medianera?, ¿qué clase de investigador es Uribe?
¿Quién desconocía que se hubiesen hecho o no pruebas de ADN?
En fin...
Testigo comisario Mendez, jefe de gabinete de criminalística de Gral. Roca.
Encontró correspondencia con la huella de J. C. Aguirre aunque no hizo referncia a ningún tipo de cicatrices. Basándose en el informe del operador de rastros Cabo Torres, advierte que puede haber rastros de sangre en la huella que le fue remitida, pero también dice que el estudio para determinarlo no fue realizado por su gabinete.
Ante la pregunta del defensor acerca de si él podía confirmar que la mancha de color rojo era sangre, declaró que no, que no podía afirmarlo, que él sólo trabajó sobre la comparación de huellas, a lo cual el abogado defensor dijo "no más preguntas, señor juez."
jueves, 7 de febrero de 2008
Dia 2
Alguien dijo, “el medio y yo no estamos separados”.
Pues adelante, hablemos, confrontemos opiniones, razonemos. Es cierto que la terrible muerte de Ana, tanto como muchas otras , suceden en nuestro país casi a diario, pero una y otras, nos competen.
Ahora si: primer testigo del segundo día, el doctor Schoua (médico policial ) declaró en primera instancia: Concluyó en que el tubo era más compatible que la tapa de la mochila del inodoro con respecto al golpe propinado sobre Ana Zerdán. También agregó que el impacto fue por un lado del cráneo y el estallido por el lado inverso. Hubo un golpe inicial que le voló un diente, producto de un puñetazo, luego la amordazaron, la estrangularon y al no lograr matarla, le taparon la cabeza y le dieron un golpe con el tubo, y así la terminaron de matar.
Un acto calculado, dijo.
Según él, Juan Carlos Aguirre le expresó en el lugar del hecho: “Entraron por ahí”, aludiendo a la ventana interna del laboratorio.
Luego, Schoua habría constatado la inexistencia de algún tipo de pisadas en el jardín del patiecito del laboratorio (al que daba la ventana).
Después aludió que Juan Carlos Aguirre se encontraba muy tranquilo en el lugar del hecho, ni conmocionado ni nada parecido, y en base a esto no creyó en sus dichos ni en sus gestos. Dijo que lo estaba “macaneando”. Ahora bien, ¿por qué, siendo tan relevante su impresión, no se lo comentó a nadie en ese momento?
También agregó que la gente que se había agolpado alrededor del vallado expresaba algo parecido a “Seguro la mató el marido”, pero ante la requisitoria del abogado defensor acerca de la identidad de al menos una persona que hubiese hecho tal comentario, el dr. Schoua no pudo identificar a nadie.
Pregunto, ¿chismes de barrio devenidos en verdades anónimas?, ¿o un oído tendencioso?
2. Segundo testigo del día: Araceli Micucci. Perito en papiloscopía de la P.F.A.
Dijo: “La huella no resulta idónea”.
El estudio que realizó en su debido momento fue hecho con un negativo de fotografías del soporte de la huella, esta se amplió y también se utilizó el sistema AFIS (dicho sistema busca por puntos característicos).
Dijo: “La huella no resultó idónea”, de nuevo. Y agregó que no lo es porque no hay puntos característicos de comparación. La PFA utiliza 12 puntos característicos en huellas dactilares, y 15 en palmares. Además no tenía "nitidez e integridad". Ante la pregunta del abogado querellante sobre su participación en los análisis de las pericias con respecto al triple crimen de laboratorios Lacyb, la perito Micucci agregó que no se puso de acuerdo con los peritos Maggiolo y Desideris, de Gendarmería Nacional. Luego se la invitó a realizar una comparación in situ entre el soporte original y la foto sobre la cual ella trabajó. Concluyó en que ambas era la misma.
3. Tercer testigo:Carlos Alberto Varas, Comisario y Perito Criminalcita de la Policía de Neuquén. 15 años de antigüedad.
Se lo invitó a mirar el soporte, tuvo sus dudas sobre la idoneidad del rastro, aunque luego lo consideró apto para cotejo. Ante la requisitoria del tribunal acerca de si podía establecer el sentido de las líneas circulares desde el núcleo mismo de la huella, prefirió hacer un examen exhaustivo y no aventurar una opinión en el momento. Tanto el tribunal como la defensa, el fiscal y la querella, avalaron la resolución por la cual este testigo realizará un nuevo análisis a la famosa huella. Se presupone que el próximo lunes habría novedades al respecto.
Pero esto no termina ahí.
Al retirarse el comisario Varas, el Dr. Pandolfi lo siguió, saliendo de la sala, a lo cual el abogado defensor Jorge Larrea, con la anuencia del tribunal siguió los pasos de ambos. Todo esto debido al extraño comportamiento del abogado querellante. El dr. Larrea reingresó en el recinto manifestando que el dr. Pandolfi estba hablando con el testigo, así entonces, el presidente del tribunal tuvo que hacerse presente en las inmediaciones de esta sala para aclarar la situación.
No quiero embarrar la cancha con suposiciones inadecuadas, ya que por obvias razones podrían ser tomadas como tendenciosas, pero creo que dentro del marco legal, el accionar del abogado querellante no fue el adecuado, si es que a la actuación del querellante se le quiere dar visos de seriedad.
Nadie está por encima de la ley ni debe manipularla a su favor, ni el Dalai Lama, ni quien suscribe, ni Oscar Pandolfi.
miércoles, 6 de febrero de 2008
Día 1
1. Primero aclararemos lo que la prensa omitió acerca del incidente de Juan Manuel Aguirre con los querellantes.
La nota que reproduciremos fue publicada en el diario Río Negro. Lo que se omite son las palabras dirigidas por Palmieri y Pandolfi a Juan Manuel Aguirre Taboada.*
Antes de que Juan Manuel Aguirre Taboada le diga al dr. Palmieri "¿Ahora me querés matar?", el abogado previamente le había dicho "A vos te vamos a hacer callar". El dr. Pandolfi, por su parte, cuando Juan Manuel Aguirre le dijo "les falta pasar por 9 de Julio y Sarmiento", refiriéndose a los peritos chilenos, le contestó "Callate la boca, pendejo de m..."
Aquí la nota que omite estas dos intervenciones, tal como fue publicada.**
APOSTILLAS
" "¿Ahora me querés matar?": Apenas terminó el primer round con los peritos el Tribunal dispuso un cuarto intermedio. Todos se estaban levantando de sus bancos cuando Juan Manuel Aguirre le dijo con ironía a Oscar Pandolfi: "les falta pasar por 9 de Julio y Sarmiento". Hacía referencia a que los especialistas de Gendarmería Nacional (los que incriminan a su padre, Juan Carlos Aguirre) habían pasado el viernes por el estudio de Pandolfi a buscar "unas fotocopias", según aclararon ayer. El abogado le contestó algo por lo bajo y fue el detonante para un cruce en el que también se metió el otro querellante. Gustavo Palmieri le sugirió al defensor Jorge Larrea que "controlara" a su cliente, pero Larrea respondió con chicanas. "Andá al Consejo de la Magistratura", le decía a Pandolfi, mientras Juan Manuel seguía recriminándole al querellante por todos los años de detención. "¿Ahora me querés matar?", terminó preguntándole."
(...)
2. El fiscal y el abogado querellante no se pusieron de acuerdo en el horario de deceso de Ana. Hoy se planteó la nulidad de la causa, tras ocho años de dimes y diretes a la cual no se hizo lugar a pedido de la defensa sobre la insubsitencia, pero la cámara lo pensó por treinta largos minutos.
3. Nos dieron la opción de declarar pero no lo hicimos ya que lo haremos más adelante.
En su presentación, Juan Manuel Aguirre citó la frase de Aristóteles “La esperanza es el sueño de un hombre libre”.
4. Luego declararon las hermanas de Ana Zerdán. Más tarde se presentó una carta que una de ellas le escribió a Juan Carlos Aguirre, donde le pedía que se retire de la casa. En la carta había dos tipos de letras diferentes. En los alegatos de las hermanas hubo contradicciones.
Luego se presentó la foto de la placa del nicho de ana en la cual se ve el abandono.
Las hermanas de Ana pensaron que estaban en un mausoleo. Clara muestra de su desconocimiento.
5. Los peritos de gendarmería presentaron sus argumentos, donde declararon que la huella era de Juan Carlos Aguirre. Vale decir que días atrás pasaron por el estudio jurídico cito en Sarmiento y 9 de Julio y se desconocen los motivos de esa visita, por eso el altercado que se lee en el punto 1. Luego se presentaron los peritos de Chile, quienes negaron de plano que la huella perteneciera a Juan Carlos Aguirre.
6. Luego, el abogado querellante pidió la nulidad del testimonio de los peritos de Chile, pese a que estos eran sus propios testigos. La nulidad fue denegada por la cámara. Vale aclarar que el fiscal no apoyó dicho pedido.
7. El último perito en declarar, el perito de Cipolletti, fue claro en que coincide con el perito Chileno. Para él la huella tampoco es la de Juan Carlos Aguirre. El querellante trató de desacreditarlo preguntándole cuántos años de carrera tenía, pero además de haber estudiado en el mismo lugar que los peritos de gendarmería, en la escuela Juan Vucetich, el perito tenía un altísimo promedio en sus exámenes.
*Aquí el link a la nota "Apostillas".
http://www.rionegro.com.ar/diario/2008/02/07/20082l07d05a.php
** La nota, después de mencionar ese incidente, continúa, como podrán ver, con otros temas. Sólo se copió la parte pertinente al incidente mencionado.
jueves, 5 de abril de 2007
Agencia Rodolfo Walsh, sobre Ana Zerdàn y la contaminaciòn de las aguas en Añelo
"Neuquén, 3 de abril de 2007 (AW) Los análisis databan de fines del año pasado, mas nada se hizo al respecto, solo se ocultaron esos datos. Pero algo mas grave sucede en esta localidad cercana al megayacimento de Loma de La Lata: el agua de consumo cotidiano esta contaminada por metales pesados producto de la explotación hidrocarburífera.
Leopoldo Araneda y Nora Aplablaza, matrimonio de Añelo, denuncian desde hace casi 10 años este hecho.
Araneda posee sus primeros análisis de sangre de él y su esposa que datan de junio de 1998. Estos fueron realizados en el Laboratorio de la Bioquímica Ana Zerdán. Varios vecinos de la localidad también se realizaron análisis de sangre llevados por Araneda. Un día la bioquímica le dijo al matrimonio que “no iba a poder seguir”. Tiempo después, el 18 de diciembre de 1999, Zerdán fue asesinada en su laboratorio de análisis clínicos."
LEER NOTA COMPLETA
"Nora fue sometida a duros tratamientos. Excesos de corticoides para ocultar su cancer a los huesos y sus dolores la hicieron deformarse.
Durante el año 2000 representados por un abogado fueron a la justicia. Según un informe médico de junio de ese año, ambos presentan en su sangre cargas de plomo y mercurio que “reconocerían una vía ingesta crónica a través del agua ingerida”.
En aquella oportunidad los análisis de sangre fueron llevados al Laboratorio Lacyb de Cipolletti. Allí también se recibieron numerosos casos de habitantes de Añelo, muchos de los cuales también contenían plomo, mercurio y cadmio en la sangre. El 23 de mayo de 2002 mataron a tres mujeres en un laboratorio: la psicóloga Carmen Marcovecchio, la paciente Alejandra Carbajales y la bioquímica Mónica García. El laboratorio era Lacyb de Cipolletti, García la bioquímica que atendía a los habitantes de Añelo. Ninguna investigación logró determina lazos entre ambos casos, es decir, ha sido solo una casualidad…"

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