jueves, 21 de febrero de 2008
Día 12
Empleado Policial
Estaba en servicio el viernes 17 de septiembre. Ante un aviso del comando se acercan al laboratorio con el sargento Becerra y el agente Escobar. Llegan a eso de las 4.30-5 de la madrigada. Encuentran a Juan Carlos, a quien lo encuentra en mal estado, en la recepción. Aguirre les indica donde estaba el cuerpo de Ana. Se acercan junto a Becerra hasta 1.50-2 metros de distancia. Observa el torso y las piernas descubiertas, pero no ve ataduras. Aunque no toca el cuerpo ni lo destapa. Luego llegaron más policías y el perito Schoua. Una hora después (5.30-6 horas) desde que él ha llegado, trasladan a mi padre a la comisaría cuarta, dejando al agente Escobar en el lugar. Nunca, mientras él está allí, ve a Schoua hablar con Aguirre.
Cuando termina su horario laboral regresa a Cervantes, 20 minutos después un móvil lo va a buscar y el oficial Ferreira le toma declaración en la recién creada casa de policía judicial, cita en el parque meteorológico de Cipolletti.
El caso de Ana Zerdán es el primero que la comisión investigativa tiene a su cargo.
Testigo: José. F. Becerra.
47 años. Sargento Ayudante de la policía de Río Negro.
Participa de la recorrida con Gutiérrez Y Escobar en móvil de la comisaría cuarta. Llegan al laboratorio entre 5.30-5.45. Juan Carlos Aguirre se encuentra ahí y le dice:” ahí esta, mire como me la dejaron, pase”. El lugar estaba oscuro, en penumbras, saca la linterna e ilumina un bulto sobre un charco de sangre, tapado. Desde la posición en que observa nota los pies de Ana, pero no se acerca más ni toca nada, Aguirre dice:”por ahí entraron o salieron”, aludiendo a la ventana abierta, entonces se dirige al patio interno para inspeccionarlo. Luego sale del laboratorio y se encuentra con el enfermero, quien le manifiesta que vino porque recibieron un llamado en el policlínico sobre una teórica descompostura de Ana. Justificando así la silla de ruedas que al momento portaba. Entonces lo toma como testigo.
Hoy declara que J.C. Aguirre le hace referencia una ventana más, pero en su primera declaración expresa que a la pasada se había percatado de la ventana abierta, entonces si ahora dice que Juan Carlos Aguirre le hizo referencia,¿porqué en su primera declaración tan cercana en el tiempo al hecho no se acordó de ese detalle?
Hoy también agregó que mientras hacían sus rondas vehiculares en el centro, al pasar 20 minutos antes por el laboratorio, se percata que el auto de Juan Carlos Aguirre ya estaba estacionado en la puerta del lugar del hecho. Veinte minutos luego, hacen su arribo y el posterior hallazgo. Pero en su primera declaración no recuerda haber visto el peugeot 405 bordó, sino recién en el momento de estacionar detrás de éste en el laboratorio.
El defensor Jorge Larrea se reserva por el artículo 326 a la denuncia por falso testimonio.
Testigo: Rosario Moll.
Escribana. Argentina. Ahijada de Ana Zerdán.
Al enterarse se dirigió con su madre a la comisaría cuarta (11 de la mañana) y permaneció un buen rato junto a Juan Carlos Aguirre para consolarlo. Al llegar lo notó angustiado, sollozaba, “una angustia controlada, se preguntaba si habría hecho feliz a Ana”. Luego le contó su periplo de esa noche (Roca-Allen-Neuquén-casa-durmió- 4.30 de despertó y se asustó que Ana no hubiera llegado-fue al laboratorio de Ana-vio el cuerpo con el tapado encima), también le dijo que al tomar el picaporte y ver que estaba abierto a esa hora, pensó lo peor. La policía preguntó por la llave para requisar el auto y J.C.A dijo que no la tenía, pero que había un juego de esa llave, luego llegué yo y dije “yo tengo la llave”. No prestó atención si volví a salir. Para ser más específica dice que entiende un juego de llaves como un original, una sola llave. Sin embargo no recuerda a quien entregué las llaves y desconoce sobre allanamiento alguno proferido a la casa de Ana.
Luego cuenta que el 18 de septiembre estuvo con nosotros en la recepción del cuerpo, y que al volver en su auto, mi padre y yo nos enfrascamos en una charla sobre River y Boca, “y eso me llamó la atención, me pareció fuera de contexto”.
También cuenta que el martes 21 invitaron a comer a los hermanos de Ana, a nosotros, y su padre hizo un asado, y según ella nosotros hablábamos de cualquier cosa menos de lo de Ana, que preguntábamos por el barrio.
Ahora bien, si el 28 de septiembre (10 días después del crimen) hizo una declaración, ¿porqué no contó éstas dos últimas anécdotas?, y aunque ahora igual lo es, ese era el momento más importante.
Luego de ese martes 21 se enteraron por boca de Susana Grisanti de Pereira, que J.C. Aguirre tenía una amante.
Con respecto a mí, dijo que yo le comenté que quería irme a vivir a Costa Rica, “al final acá pasan cosas feas como en las ciudades grandes”, parece que dije yo.
Nota del relator: No es animosidad con la señora Moll, pero uno ya se espera los golpes desde cualquier lado, por eso el “parece”
No conocía la relación económica entre Ana Zerdán y Juan Carlos Director.
Acerca del desalojo de la casa de Ana dijo que duró como dos años y la venta de la casa un año antes. El primer apoderado fue Fernando Lizaso y el segundo su marido. Que le pagaban a Pilquiman con el alquiler que cobraban al local pequeño que se encontraba al lado del laboratorio y del cual Ana también era propietaria.
Nota del Editor: ¿Cómo, no era que eso lo había pagado Mirta Zerdán?
Preguntada sobre si puede dar fe que el desahucio (desalojo) existió, respondió que no lo sabe. Ejem… disculpen…
Tampoco tuvo conocimiento de la reunión que tiempo después de muerta Ana, tuvo lugar en la casa de Juan Carlos Pereyra y Susana Grisanti, en la que se dialogó con el Secretario de gobierno de la provincia de Río Negro, en ese entonces el Sr. Fabio Rey. Encuentro al cual, entre tantos consternados, mi padre y yo asistimos.
Al finalizar, la señora Rosario Moll dijo unas sentidas palabras sobre Ana, fuera de testimonial: “Ana amaba a las plantas, los perros, las cosas sencillas, y creo que Ana merece justicia”
Entonces ya fuera de debate un miembro del tribunal le preguntó:” ¿Qué es para usted justicia?”. –“Encontrar a quien la mató”- contestó ella y agregó,-“averiguar sobre acciones colaterales de otras personas con respecto al caso”-.
El mismo juez dijo:”Que cualquiera que tenga algún dato lo aporte para clarificar ésta causa”
Testigo: Marta Cranzi.
Abogada. Amiga de Ana.
Se entera del asesinato por la radio. A eso de las 12 del mediodía se acerca a la comisaría cuarta, en ella se encontraban Juan Carlos Aguirre, Rosario Moll, Juan Carlos Pereyra, un matrimonio al que no reconoció, entre otros allegados.
Encontró a Juan Carlos Aguirre “realmente muy compungido” Ante la repregunta de la querella ahondó en su descripción:”Escuché que sollozaba y me pareció espontáneo.”
Mientras estaban allí, Juan Carlos Aguirre le contó lo que había hecho la noche anterior, incluso sacó un papel blanco de su saco y le dijo que aún tenía la boleta de donde había cenado.
Con respecto a la llave cuenta que un policía ingresa en la oficina donde estaban todos y pregunta por las llaves. J.C. Aguirre dijo que no tenía nada, pero yo sí. Mostré un manojo de llaves y dije que tenía un duplicado. Pero no puede decir si yo ya las llevaba en mi poder o las había ido a buscar a la casa. Tampoco sabía acerca de un allanamiento, lo supo luego (días después).
Al citársele su primera declaración, cercana en el tiempo al hecho, la ratificó. Esta dice: “En un momento dado, personal policial le pregunta si tenía alguna llave o duplicado del auto de ella (por Ana), a lo que respondió (J.C. Aguirre) que no tenía nada, al rato llegó Juan Manuel y manifestó que había un duplicado de las llaves en la casa”
Por otro lado no sabe si el juez se había hecho presente, ni vio a Hugo Medina en la comisaría.
Dijo que mi relación con Ana no era buena, que ella discutía con mi padre porque yo no estudiaba ni trabajaba y encima mi padre me daba dinero. Y recuerda que Ana siempre terminaba diciendo: “Pero yo no sé, nunca tuve hijos”
Ana le comentó que la situación económica era difícil y que algunas veces tenía que ayudar a Juan Carlos Aguirre.
Con respecto a Espacio Fútbol 5 no sabe cuanto dinero puso mi padre y sí que Ana le cedió el departamento en pago por su parte, debido a un problema entre Barceló y nosotros dos.
Nota del relator: Vale aclararlo de una vez, yo Juan Manuel Aguirre Taboada me hago responsable de lo que digo: Mi padre se separó de la sociedad porque jamás recibió un peso desde que se inauguró el complejo, cabe decir que desde su apertura Juan Manuel Barceló manejo la caja.
Era normal que Ana se quedase a dormir en la caca del Lago Pellegrini, propiedad de Susana Grisanti y Juan Carlos Pereyra.
Ella no cree que Ana tuviese horarios regulares pues era de mucha actividad solidaria y social y participaba de múltiples compromisos, a veces 3 o 4 en el mismo día. Pero claro, no conoce los horarios que en una pareja se establecen y que les compete solo a los mismos.
miércoles, 20 de febrero de 2008
Día 11
Cerrajero
Lo llamamos para cambiar la combinación de la casa del Barrio Flamingo. Juan Carlos Aguirre pagó el trabajo. En general se atuvo a lo declarado porque no recuerda bien el suceso.
Testigo: Edgardo Guevara.
Enfermero del Policlínico Modelo.
El día 17 de septiembre trabajó en el turno noche (22 a 6 de la mañana)
Esa madrugada el recibe el mensaje desde recepción a las 5.45 horas. Le dicen que Roberto de la Vega se comunicó desde el policlínico ADOS (Neuquén), para informarle que su Ana Zerdán estaba “descompuesta” en su laboratorio, y que es por eso que el lleva la silla de ruedas.
Cuando llegó había dos agentes policiales, uno fuera del laboratorio y otro dentro
Dice que no habló con Juan Carlos Aguirre mientras él está ahí, y que como testigo permaneció en el lugar hasta las 6 de la tarde. A pesar de lo expresado dice que J. C. Aguirre le pide que le busque un teléfono. Por otra parte agrega que Aguirre busca o revuelve papeles en el escritorio de Zerdán y que lo hace tratando que el testigo no se dé por enterado. Luego al preguntarle el doctor Larrea su ubicación desde donde observó eso, éste le dice que se hallaba sentado por lo cual habiendo entre el escritorio y los sillones de recepción un mostrador más alto que ambos, no se explica como hizo el señor Guevara para observar tales movimientos.
Por otro lado dice haber visto el cuerpo de Ana, atado de pies y manos y desfigurado y que sólo puede observar el cuerpo cuando entra al baño. Preguntado por el tribunal sobre en que momento observa el cuerpo, éste aclara que recién lo ve tres (3) horas después de arribar al laboratorio. El observa el cuerpo luego que el juez Juan Torres arribara al lugar, lo cual ocurre unas 4 horas más tarde de su llegada. Además de él, hubo otro testigo civil que llegó 10 o 15 minutos más tarde, pero que se quedó en la vereda.
También dijo que antes que el juez llegara hubo muchos policías dentro del laboratorio.
Según su declaración anterior Juan Carlos Aguirre fue trasladado en ambulancia desde el laboratorio, hoy dice que Aguirre se resistió a ser llevado en dicho vehículo, que de hecho, no lo vio subir a ella. Preguntado acerca si había visto descompuesto a mi padre, contestó que no, en ningún momento.
Acerca del cuerpo de Ana dice que presenció cuando el forense movía el cuerpo. En su declaración dice que al observar la tapa de la mochila del inodoro, luego de aplicados los reactivos, el perito le hace observar y en palabras del propio testigo dice: “se notaba claramente la huella de un dedo PULGAR”
Anteriormente declaró dos veces en General Roca. La primera en diciembre de 1999 la hizo en sede policial, la segunda en junio de 2000 no fue escrita, aunque si realizada.
En esa declaración anterior dijo que había visto un diente y un aro detrás del inodoro, pero hoy dice no recordar haber visto nada detrás del inodoro ”ni que hayan estado ahí esas cosas”.
Dijo que recordaba el peugeot 504 de mi padre estacionado siempre sobre la calle Libertad. Luego al leérsele las declaraciones dijo que era un peugeot 405 y que lo veía estacionado en calle Libertad desde tres meses antes del asesinato.
¿Cómo pudo haberlo visto si mi padre había comprado el auto solo unos días antes de la muerte de Ana?
Testigo: Esteban Vega.
Empleado.
Le vendió el Peugeot 405 a mi padre tomando el fiat Duna que éste poseía en parte de pago. Por su lado J.C. Aguirre se haría cargo de la deuda de plan que poseía el Peugeot.
El traspaso se efectuó un par de días antes del 17 de septiembre, pero habían quedado en formalizar la venta luego que Juan Carlos Aguirre efectivizara el pago de la cuota adeudada del 405.
El boleto de compra-venta figura con fecha de 17 de septiembre aunque se habría realizado luego, pero no logra evocar cuando exactamente. Tampoco sabe quien confeccionó el boleto.
No recuerda si le leyeron su declaración anterior.
Testigo: Mario Voria.
Comerciante. Copropietario de “Zuain y Voria”
Juan Carlos Aguirre era cliente regular.
El 17 de septiembre a la tarde Juan Carlos Aguirre fue a buscar su auto a las 16 horas. Lo había dejado el día anterior para que le arreglasen un problema con el cierre centralizado. Si sabe que le dijeron que volviera luego, ya que aún no estaba listo y tendría un nuevo inconveniente. En primera instancia cree que se le entregó el automóvil aproximadamente a eso de las 19.30- 20 horas, pero no puede aseverarlo ya que la entrega no la hizo él, sino alguno de los empleados del taller.
Preguntado por la querella acerca si él es el único autorizado a hacer los cobros, dice que su empleado Víctor Salerno, también está autorizado a hacer la factura final.
Testigo: Esteban Llempe.
Sobrino de Nora Apablazza. Reside en Rincón de los Sauces.
Preguntado acerca de una denuncia presentada el 11 de agosto de 1999 en la cámara segunda de la fiscalía de Neuquén y firmada por Miriam Pazos, dice desconocer este hecho. Agrega que el nunca hizo tal denuncia, aunque admite que los datos personales aportados en la documento le pertenecen.
Ratifica que el no ha hecho tal denuncia.
martes, 19 de febrero de 2008
Día 10
Médico. Amigo de Ana.
Con respecto al viernes 17 de septiembre, comenta que el se retira de su consultorio, ubicado en la cuadra anterior al laboratorio de Ana, a las 9-9.30 horas, y que le llama la atención las luces prendidas en dicho laboratorio.
Cuenta además que Ana lo veía cada 15 días debido a un tratamiento nutricional que las amigas le habían aconsejado para disminuir un cierto sobrepeso. Si bien al empezar la dieta balanceada la vio a Ana un tanto decaída, conforme fueron pasados los días, la encontró mejor, gracias a los resultados que la dieta estaba evidenciando.
Era una dieta laxa, basada en proteínas, verduras y hojas verdes. No hidratos de carbono, harinas blancas, alcohol, vegetales que crecen debajo de la tierra.
No incluía medicinas de relevancia ni ansiolíticos.
Con respecto a Ana dice que poseía una gran sensibilidad social, y que también colaboraba con ONG´S. Cree que es imposible que Ana tuviese enemigos pues era una persona muy querida. Por otro lado Ana nunca le hizo comentarios de índole personal. Si en cambio charló con él acerca de la mala situación económica por la que atravesaba debido al atraso de las obras sociales, además que esos eran meses de típica retracción financiera. Y también había mucha competencia.
En general dijo que era una persona saludable (un poco de sobrepeso), pero con una resistencia física moderada.
Testigo: Carlos Asef.
Abogado apoderado de Repsol-YPF en las provincias de Neuquén, La Pampa y Río Negro.
El 3/2/2004 fue notificado en un pedido de prueba anticipada (Apablazza-Araneda)
“Araneda Leopoldo y otros contra YPF y otros sobre prueba anticipada n 301639 realizada en el juzgado civil N 1 de la ciudad de Neuquén.
El INTI (Instituto Nacional de tecnología industrial realizó un estudio de agua por el cual se tomaron 3 muestras y de llegó a la comprobación que la presencia de hidrocarburos era ínfima. Pero no se hizo referencia a si era potable para consumo.
No supo acerca de la denuncia en la cual se dijo que el Inti habría realizado el estudio 2 o 3 meses después de tomar las muestras, por lo cual éstas perderían validez.
Se le preguntó:
En agosto de 1999 se presentan ante la fiscalía Numero 5 de la ciudad de Neuquén presidida por Cristian Piana, varios vecinos de Añelo, entre ellos Leopoldo Araneda y Nora Apablazza, con estudios efectuados por la doctora Ana Zerdán, denunciando que sus graves problemas de salud eran producto de la contaminación ambiental que allí se vivía, ya que en su sangre se encontraron altos valores de metales pesados.
¿Qué nos puede decir acerca de esto?
Respondió diciendo que desconocía tal suceso.
Preguntado acerca de si conoce al Señor Solorza quien sería el proveedor de agua potable, respondió que dijo desconocerlo.
Tampoco sabe acerca de las reuniones que habrían mantenido autoridades de Repsol en las ciudades de Washington y Madrid.
No tiene conocimiento acerca del juicio que en primera instancia ganaron las comunidades mapuches contra Repsol-YPF, por una suma de 466 millones de dólares, basada en la contaminación del medio ambiente por medio de derivados de hidrocarburos.
Testigo: Graciela Alonso de Edorna.
Amiga de Ana.
Casi todo lo que voy a enumerar fueron (supuestamente) palabras vertidas por Ana a ésta testigo, Casi ninguna de éstas apreciaciones fueron escuchadas por un tercero o tercera.
Es decir, que para constatarlas, deberíamos revivir a Ana Zerdán y preguntarle. Al final, en negrita y vana algunas aclaraciones.
-“Ana dormía con el enemigo”
-“Ana me dijo que era imposible convivir con Juan Carlos Aguirre”
- “J.C.Aguirre no trabajaba, le debía mucho dinero a Ana, le cedió un departamento”
. “ Desde el año 1991 Ana habría querido separarse de mi padre, pero cada vez que iba a hacerlo éste se “enfermaba”, por lo cual el enorme corazón de Ana le impedía dejarlo
-“Conmigo la relación era pésima, ya que yo no trabajaba ni estudiaba, me levantaba al mediodía y era desordenado”, según le expresó Ana, la relación con mi padre andaba mal desde que yo había llegado
Según esta testigo yo ya vivía en el departamento desde el año 1994.
“Ana me dijo que iba a comprarle el fútbol 5 a Calí para no perder su amistad”, y que por vergüenza no le hizo ningún comentario acerca de la compra venta del departamento (esto último es una conclusión, como tantas de la testigo)
“Ana me comentó que Juan Carlos le había pedido que haga el testamento a favor mío”
Cierta vez Ana llegó con un hematoma grande en el ojo, pero ella le dijo que se cayó en el laboratorio, cosa que la señora de Edorna no creyó.
Según ella Ana recibió llamadas anónimas en las que le decían que Juan Carlos tenía una amante.
También dijo que (siempre por boca de Ana) mi padre y yo habíamos tenido una pelea en el año 1996 en la cual yo lo agarré del cuello porque no me dejó tomar cerveza.
El juicio de desalojo fue llevado adelante por el doctor Lizaso y luego por el doctor Juan Scianca.
Luego de todos estos comentarios contados con lujo de detalles, el tribunal le preguntó:
¿Puede decir algo que sirva para la causa?
A lo que respondió que Ana no tenía enemigos, (más o menos los que algunos que conocieron a la doctora Zerdán han dicho con anterioridad)
La testigo insiste sobre lo del testamento, a lo que el tribunal le responde que a veces una herencia también pueden ser deudas.
Dijo que llevó a Julia Pilquimán a la ciudad de Gral Roca para que declarase frente al juez Torres.
Según ésta señora, Ana era sometida a una presión psicológica ejercida por quien escribe y mi padre. Luego de abril de 1999 Ana no habría hablado más de Juan Carlos y su relación con él.
Relató un suceso en que cierta vez en que Ana y ella caminaban por circunvalación, en la zona comprendida entre rita chica y ruta 22, las habría pasado a muy alta velocidad un automóvil Wolkswagen Polo, color rojo, y que a 300 metros habría frenado y alguien empezó a filmarlas, por lo cual ella cubrió a Ana inmediatamente. Parece que a la señora de Edorna un segundo le ayudó a comprender que querían filmar a Ana debido al trabajo y las “deudas” de Juan Carlos, no así a ella ya que su esposo “no anda en nada raro”
Acerca de esto se le consultó sobre la ocupación de su marido, quien posee la razón social Estaciones de servicio “ Servicios Cipolletti” S.R.L, y negó que la gasolinera ubicada en el pueblo de Añelo fuera de su propiedad.
Luego dijo que vio al señor Aguirre manejar el auto desde el cual las habrían filmado, y alegó que en realidad era un Gol rojo, aunque no pudo precisar la coincidencia de las matrículas. En su anterior declaración dijo que vio el auto frente al edificio Cipolletti, pero que no lo vio manejando a Juan Carlos Aguirre.
Palabras más, agravios menos, eso fue su testimonial.
Ahora bien, si ella sostiene que Ana luchaba por los derechos femeninos y, como muchos saben era una mujer independiente, ¿en qué se equipararía ese discurso de la doctora Zerdán con la supuesta realidad de mujer golpeada y explotada económicamente?
¿Porqué en sus testimoniales no le llamó la atención sus ”lastimaduras”? O mejor aún, si el deseo de Ana era dejar a mi padre desde 1991, porqué ella como amiga no hizo algo en 8 años?. Uno puede no meterse en una relación de pareja, pero si ve que un amigo querido corre cierto riesgo, tenderá a hacer algo.
Nunca entró al departamento de Ana, pero sin embargo estableció una relación de precios con el porcentaje de la cancha de fútbol 5, tampoco conocía los valores que se manejaban.
Anteriormente aludió al juicio de desalojo pero en declaraciones anteriores no le constaba.
Ante la pregunta del tribunal acerca sobre que otros cabos ato para concluir en que mi padre y quien escribe asesinamos a Ana Zerdán, respondió con evasivas. Dijo que Ana llegó a tener el ford Fiesta por muy poco tiempo, unos meses nomás. Si era tan amiga,¿ cómo desconocía que Ana Zerdán tuvo por dos años dicho vehículo?
Creo que Graciela Alonso de Edorna hizo quedar a Ana como todo lo que no era: miedosa, sometida, nada independiente. La transformó en una mujer que no podía tomar sus propias decisiones, cuando Ana, que era hija y hermana de padres luchadores y humildes, se abrió paso en la vida, estudió y se recibió, trabajó a lo largo de todos sus años de existencia y ayudó a cuantos pudo.
lunes, 18 de febrero de 2008
Un lunes acolchonado y un martes indignante.
Hasta en los más llevaderos días, como el hoy, viniendo al caso, te hacen recordar de alguna forma que el peligro es permanente, que no solo tienes que pelear con los que un daño quieren proferirte, porque aún en las horas en que ellos no se sienten en la mesa, otros estarán acechando.
No es objetiva y exacta esa última expresión, y lo sé. Pero cuando solo esperas transcurrir unas horas en paz porque has visto a algunos lejanos amigos y han dicho sus verdades (aunque otros las vistan de monas), empiezas a retornar a esos años y también el porque fueron cercanos estos hombres que hoy se sientan en el banquillo de testigos.
Milton, siempre sonriente, dispuesto a pasarlo bien, canchero, entrador pero siempre con medio pie en orsai. Gran conversador que con ello equilibra lo de la posición adelantada. A la sala de audiencias llegó con un “bonggiorno” y se fue con un “adío”. Así, visto y oído después de tanto y por arriba, trasluce que no ha cambiado mucho.
Federico, que decir de éste médico macanudo y mujeriego que optó por la profesión que admiro, y que viajó por muchos lados y que ahora vive allá, en El Bolsón, en esos pueblos que nacieron como lo que hoy se llama Cristiana en Copenhague (Dinamarca), con el fin de conformar comunidades más en equilibrio con la naturaleza.
Y Matías, que nunca se fue y trató de no cambiar esa esencia divertida que porta, el pasarla bien y conocer damas, sin por ello lastimar a nadie. Que después de mucho tiempo y por un enojo que ninguno de los dos ya bien recuerda nos privó a ambos de encontrarnos en mi segunda detención (2004) y en ésta última, que me tiene aquí desde poco menos de dos años. Y hasta hace un mes no nos vimos, pues por fin saltó el cerco y vino a darme un abrazo. ¡Tanta vida, tantas anécdotas y tan poco tiempo Mato!, espero que las compartamos con los dos desde el lado de la vida en movimiento.
Luego el día corrió y vine a enterarme por algunos medios que la certeza que yo tenía de esa noche en un bar con mis amigos no era cierta, y que ellos habrían dicho lo contrario frente a los jueces. Es más, según los medios, las palabras de los tres me complicaban. Menos entendí cuando supe que un par de ellos se quejaron pues habían tergiversado sus dichos. Por ejemplo, sobre Federico, ¿Qué tiene que ver que haya sido honesto y dicho que para él fue una noche más de adolescentes con amigos y afinidades y que no la recordaba en particular?, es más, creyó que Milton y yo habíamos ido a General Roca. Luego, leyendo su declaración de 9 años atrás, la ratifica, y en ella consta que fue a la ciudad de Roca, pero luego que Milton se quedara atendiendo el bar y dejarme en mi domicilio y que pues así lo dijo en ella días después del crimen. Eso habla a las claras de un hombre que no quiso ofender a nadie, pero que constatando su firma y sin notar ninguna alteración en su indagatoria, asevera que lo allí expresado es cierto.
Si sigo seré tendencioso, pero con esto pido ecuanimidad, no más. No bajemos línea, informemos. Creo que el espíritu de ésta página es ese, o al menos aspiramos a ello. Hoy el tribunal expresó mientras declaraba un testigo “Más allá de lo que la prensa diga, la justicia se imparte acá”, golpeando el letrado con su índice el escritorio.
Con respecto a usted, señora que declaró como testigo un buen martes 19 de febrero del 2008, a quien le confundo el apellido (¡cuanto será que la tengo en mis pensamientos!), mejor mire, para no caer en el yerro la distingo como “señora vestida de rojo y blanco con ánimos de ser tanto federal como unitaria y testigo como jueza” Y entonces, solo puedo darle las gracias, ya que usted fue la prueba vívida que he dejado de sufrir por las palabras vacías, los improperios rampantes (término que también define como trepador, ambicioso sin escrúpulos) que usted nos ha dispensado con total desparpajo, molestando también al espíritu de Ana Zerdán y poniendo en su boca palabras que no ha dicho, o que usted resignificó a gusto y conveniencia. Y sus injurias me sirvieron para darme cuenta que yo no me engaño, que era bastante vago y me pasaba el día leyendo, de vez en cuando trabajaba (mucho más de lo que usted creería, pero no tanto como para decir “me rompí el lomo”), y a veces también intentaba mi querer y jugaba al fútbol. Que amaba y amo viajar como no he amado nada en ésta vida –epifanía aún ignorada-, y que por eso precisamente no me hallaba en ésta, su ciudad, desconociendo el porqué. Y entonces, prolongué mi estadía aquí demasiado tiempo. Así que gracias otra vez, señora de rojo y blanco, pues usted y toda su maldad para con nosotros no hizo otra cosa que levantarme, ¡más aún!, y entonces respirar hondo, mirar el cielo con rejas o sin ellas y saber que para siempre he sido libre y como tal he de dar mí último suspiro.
Día 9
Pertenecíamos a un grupo de amigos en esa época.
Dijo que al ir a buscarme, a eso de las 12- 12 y cuarto de la noche del viernes, el portero Félix Cuello le habría dicho que yo estaba con Nancy Salinas. Tocó el portero eléctrico a las 12.15 pero yo no lo atendí. Luego me vio en el Gato, declara que me vio llegar a eso de la “una, una y algo”, y que después nos fuimos con Matías Payotte, Federico Belles y Rodolfo Puentes a eso de las dos de la mañana. Luego del grupo se desarmó un poco. Me vio algunas veces en mi moto roja y en el Peugeot 405.
Testigo: Matías Payotte.
Empleado administrativo. Amigo de quien escribe
“Esa noche nos encontramos Federico Belles, Juan Manuel Aguirre, Rodolfo Puentes y yo, entre otros, como a la 1 de la mañana en el bar El Gato. A eso de las 2 de la mañana lo dejamos a Juan Manuel en el edificio Cipolletti y nos fuimos a Gral Roca.
A eso de las 2.30 llegamos a esa ciudad”. Fueron más o menos las palabras iniciales de Matías. Dijo que no fui porque no tenía plata, ni ganas.
Dijo que en esos días no sabía si Nancy y quien escribe seguíamos juntos. Tampoco sabía si Nancy estuviese embarazada.
Dijo que nunca le hablé de la relación con Ana, pero si sabía que no era buena ni mala, un tanto superficial. Con Juan Carlos discutía, pero nada fuera de lo común.
Alguna vez le comenté que la relación entre Ana y mi padre no era muy intensa,”Cada uno hacía su vida, separados y tranquilos”, agregó. Sabía de la existencia de Marta Marinozzi.
Me consideraba bohemio, muy aficionado a la lectura. Que podía ser calentón, pero no más de golpear una puerta, patear algo…pero jamás agredir físicamente a alguien
Con el tiempo nos distanciamos como amigos.
Declaró que me vio una vez a principios de este año. Dijo que algunas veces le pedí el auto a Ana para hacer cosas puntuales a las que me acompañó, como alguna cobranza, y regresar enseguida.
Y no recuerda que llave se utilizaba en el auto de Ana.
Al final agregó que prestó 3 declaraciones, la primera policial en el parque meteorológico, la segunda con el juez Juan Torres, y la tercera “extraoficial” con 5 o 6 policías efectuada en la sede judicial actual.
“Me ofrecieron protección de testigos, cambio de identidad, me apuraron, me dijeron que yo en un asado dije que sabía quien era el asesino”, pero de todas maneras la situación le pareció patética por parte de los policías, de los cuales dejó constancia que uno de ellos le expresó ser de General Roca, y también reconoció a otro: Osvaldo Sánchez. “Gordo, petiso, robusto, era él”, agregó.
Testigo: Federico Belles.
Médico. Pertenecíamos a un grupo de amigos en esa época.
Éramos amigos ocasionales. De juntarnos a comer pizza.
No recuerda bien esa noche, y sin ofender a nadie declara que sencillamente para él esa fue una noche de adolescentes, que luego el se recibió y viajó y que ahora reside en El Bolsón, que ahora cuando recibió la citación recordó todo (Leer crónica “seguida de un lunes acolchonado 18 de febrero”).
Incluso no recordaba que Milton y yo nos fuésemos ido a la ciudad de Gral Roca. Al leer su declaración si lo ratifica ya que empieza a recordarlo tras leerla.
“Un tipo piola, del grupo de amigos”, dijo sobre quien escribe.
Testigo: Susana Beatriz Marinozzi.
Vivía en Brentana 62, a la vuelta del laboratorio de Ana.
Conocía a Ana. Su madre, Marta, tenía una relación sentimental con Juan Carlos Aguirre. Cuenta sobre esa madrugada que a las 6 am suena el teléfono y como el aparato del dormitorio no andaba tuvo que ir a atender al de la cocina. No llega, pues cuelgan antes.
A las 6.30, su hermano Miguel Ángel la llama para preguntarle si había escuchado tiros o algo así. Parece que mataron a alguien le dice. Su hermano trabajaba en la central de un servicio de taxis.
Salen a ver con su madre y al doblar por calle San Martín ve el auto de Juan Carlos estacionado frente al laboratorio con las puertas abiertas, al cual le estaban haciendo un allanamiento. Habla con el ambulanciero de empresa Diniello, quien le comenta que habían matado a Ana Zerdán.
Luego vuelve a ver a Juan Carlos en el velatorio de Ana, su madre por obvias razones, no va. Allí J.C. A dice que el las llamó a las 6 de la madrugada para avisarles.
Sobre el día anterior dice que su madre la llamó en la tarde (18 horas estimativamente) a su celular para decirle que se iba a Roca con Aguirre. A eso de las 21- 21.30 las pasan a buscar (también a su sobrina) para ir a comer a Neuquén, pero ellas no quisieron. La madre le comenta que ve el auto de Ana estacionado sobre Brentana y el laboratorio con las luces apagadas. Vuelven a eso de las 12 y le cuentan donde habían comido. Generalmente Juan Carlos Aguirre cenaba en su casa y también cuando Ana Zerdán tenía un evento. Su madre y Aguirre se veían en la semana, no así sábados y domingos.
Sabe que Juan Carlos se fue 12.55 de la noche y que llegó y se acostó. Habló por teléfono con su madre.
Y consultada en orden atemporal, respondió:
“Un comisario le contó a Aguirre, que se había metido con la tortillera más grande de Cipolletti. J.C. Aguirre nunca lo creyó”
“No le fue bien con la cooperadora del hospital, se vendió poco, pero llegó a un arreglo, en ese momento tenía deudas normales”.
“Juan Carlos Y Juan Manuel tuvieron alguna discusión, siempre porque se llevaba el auto y no se lo devolvía a su padre en el horario convenido”
La relación entre Ana y Juan Manuel era buena.
Dijo que la relación entre Ana y Juan Carlos era buena, aunque cada uno hacía su vida. Ella cree que Ana sabía acerca de la relación con su madre. Dijo:” Siempre hay un amiga que ve, alguien que comenta, las mujeres nos damos cuenta cuando un hombre nos engaña”
Compartió muchas cosas con mi padre y su familia.
La relación conyugal finalizó hace 4 meses.
No lamenta que su madre, al volverse a enamorar, lo haya hecho de Aguirre, sino por la situación que tuvo que pasar. Todo éste suceso trágico de Ana y en lo que decantó.
Testigo: Marta Marinozzi.
Ama de casa. Abuela. Ex pareja de Juan Carlos Aguirre.
Aproximadamente llamó a su hija a las 6 de la tarde para avisarle que se iba con Juan Carlos a General Roca.
Alrededor de las 20 horas llegaron a la unidad 77 de G. Roca, donde Juan Carlos bajó y habló con el comisario Riveros, luego pasamos por lo del señor Blanes y de ahí fuimos a Allen, donde Juan Carlos se encontró con el subcomisario retirado Vera. En esa ciudad no se quedaron mucho tiempo. A eso de las 9.30-9.45 pasaron por su casa para invitar a comer a su hija y su nieta a Neuquén, esto debido a que Ana tenía un compromiso esa noche.
Antes de llegar a su casa vieron que el coche de Ana estaba estacionado sobre calle Brentana. Dice que no era común que salieran a comer afuera, algunas veces nomás, aunque si lo hacían seguido en su casa. Siempre que salieron pagó Aguirre. Luego contó que fueron a la parrilla “Las 3 Marías” de Neuquén. Volvieron cerca de las 12 de la noche, su hija le dijo a Juan Carlos que se quedara hasta la 1, pero éste se fue a su casa a las 12.55.
Luego Juan Carlos la llamó, hablaron un par de veces y cortaron.
La rutina con Juan Carlos era compartir los días de la semana, una hora por la mañana a lo sumo y la media tarde. Marta le ayudaba con su trabajo haciendo papelería. Los fines de semana no se veían, y a veces no hablaban.
Marta aceptó el papel de ser la segunda, pues ella también tenía su vida y su familia. Nunca pensó en irse a vivir con Juan Carlos Aguirre. Inclusive el una vez le dijo:” Yo no dejo a una mujer por otra”.
Le contó que con Ana tenían una buena relación, de compañeros, aunque ya no intimaban.
Corrobora los dichos del comisario que le dijo a J.C. Aguirre con respecto a Ana: “salía con la tortillera más grande de Cipolletti”, a lo cual mi padre le dijo que nunca creyó tal cosa.
Las discusiones entre mi padre y quien suscribe casi siempre eran por el uso del auto, ya que según Marta, yo nunca entregaba el auto a tiempo (debo admitir que el enojo de mi padre era muy válido)
Dice que mi padre al entrar en el laboratorio efectuó las llamadas en la frecuencia declarada: Policía- Roberto de la Vega- su casa.
Ante una lectura de su declaración del 18/2/2000 en la que dice:” Por Juan Carlos Aguirre pongo las manos en el fuego, por Juan Manuel Aguirre Taboada no, porque lo conozco lo suficiente, pero lo creo incapaz”. En el día de hoy dice que también las pondría por mí, ya que ahora me conoce y de ninguna manera cree que yo pudiera hacer tal cosa.
Preguntado acerca de Carlos Gallazeti dice: que él y su señora eran amigos de la familia, tanto de su padre como de su familia en general. Ella era amiga del matrimonio. Tiempo después que el señor Gallazeti mata a su mujer, ella, a pedido del abogado de dicho señor, lo visita junto a algunos familiares en la alcaidía de Roca. A raíz de esto y preguntado por Oscar P., dice que Marisa Boronat le pone el apodo de “viuda negra”.
En la sala nadie sabe a ciencia cierta que quiere establecer el abogado querellante con esto. Se ve que el letrado cree en la imposibilidad de las coincidencias, pero por otra parte insiste con un marcado estilo de telenovela venezolana para enroscar a la testigo; y de paso humillarla con el comentario de un desgraciado apodo.
Mi padre pagaba por los gastos del departamento en donde yo vivía, y con respecto a la casa de Ana, Marta también sostiene que él le pagaba a Julia yotros gastos de la misma.
Cuenta que sus hijos mantienen relación con Juan Carlos y que ella estuvo a su lado hasta octubre del 2007, pero que la relación amorosa habría finalizado tiempo atrás. Solo mantenían un vínculo de amistad y trabajo.
A título personal debo decir que Marta Marinozzi, al igual que Ana Zerdán, es de esas personas con las que siempre se puede contar, y que en éste último año en reiteradas ocasiones fue a visitarme y llevarme alimentos y vituallas a la alcaidía de Roca.
domingo, 17 de febrero de 2008
Crónica de un plácido domingo 17 de febrero.
Una tranquilidad solitaria, escuchando resumidos diez años de la vida de un amigo es que repito el encuentro con la placidez. Un amigo músico que me recuerda que la belleza existe aún cuando uno atraviesa un tiempo con forma de oruga, baboso, retorcido. Segundos que en momentos de romance siempre faltan, y que en los días de suplicio te flagelan, ataviándote de dolor con el reloj redondo de la sala del debate. Volver a recordar la condición que uno profesa, los ensueños de libertad que de a ratos seguros, de a ratos un poco tiesos. Los despertares de un muerto y sus sucesivas resurrecciones, cómo en las películas de terror bizarro, ¿vieron?
El escuchar “After you´ve gone” es el regreso al suave vaivén del fin de semana, que me arrulla y me descuelga de la picota sobre la que pende mi cabeza en horario matutino, de lunes a viernes en horario central por su medio informativo favorito.
Otra vez el viernes y dos horas de recreo en el patio con el sol frente a mi, ahora si peinándome y curando mi cansada mirada de fluorescentes contínuos.
Son los días de un procesado en tránsito.
***
Mientras frente a mi que esto escribo, describo la mirada de mi compañero más grande, hombre paisano llegando a sus setenta que fumando el cigarrillo escudriña en el mismo instante el cenicero que más de 1000 veces ha inspeccionado.
El letargo del tiempo en el humo de su cigarrillo corre vertical y se escapa espantado del lugar donde ha nacido, y nosotros envidiamos su fuga a plena luz del día mientras él sale por los ventanales alargados del pabellón. Verlo por última vez, con fondo de cielo y una insípida torre de luz, me indica la distancia que me separa de la vida.
La espera de un juicio es plana, abatida en sus monótonas formas. Añoro esa tranquilidad, al fin y al cabo una vida de preso termina por transformarse en monótona y previsible.
Pero el juicio en sí, el día tras día, las repreguntas de un abogado y otro, sus diferencias, los agravios solapados que en pos de la verdad la justicia debe permitir, son en definitiva la erosión invisible, la angustia que la mosca atrapada en la telaraña presume al no ver a su futura devoradora, pero que al fin acorralada cede a los designios de la providencia.
Cuántos caminos que se han callado, cuántas cosas que no se dicen. Que nadie mee fuera del tarro, todos sabemos que hay noticias dictadas y obligadas, opiniones que aquellos que estudiaron para darlas hoy, se ven obligados a la censura que nos mantienen en el podio de la ejecución.
¿Cuándo vendrán los tiempos en que por fin alguien condone una deuda que no nos corresponde?
Es seguro que ustedes, lectores de mi ventana de letras tropezadas, desconozcan que mi padre jamás se erigió como querellante porque confió en quienes debían abocarse a la tarea de desentrañar la desgracia que se llevó a Ana. Qué paradoja la inoperancia de la recién creada brigada de investigaciones de ese entonces, que revolvió la basura privada de unos cuantos, pero que se abocó a la única tarea que dice en el pecho de Juan Carlos Aguirre y en el mío: “Culpables”, y que por las dudas alguien pague, que alguien cargue con la solución de darle el garrotazo a un par de ilusos que sentaditos y mansos llegaron un 28 de diciembre de 2000 a la sede judicial de Cipolletti, para terminar en este mismo lugar desde el cual les escribo, la increíble alcaidía de Roca.
8 años ya, casi 2500 días que aunque vividos en países diferentes siempre pisaron un igual piso flotante. Y ni hablar de la intriga de cuántos días se esconden tras el telón. Hoy un compañero me preguntó: “¿y, se va o no se va?”. Y que sé yo buen hombre… la esperanza reina en mí, pero la justicia es hija del tiempo, y si por mi fuera, cualquier mañana es hermosa para recibir el sagrado papelito blanco que te dice: “Váyase a su casa”. Uno, nunca puede terminar por acelerar nada.
Milimétricas movidas de ajedrez coordinan los pasos de este juicio, y yo sólo estoy sentado al costado de un jugador, mirando el reloj, que para bien o mal siempre corre.
Todos corren, todos hacen cosas y opinan, algunos nos apoyan y otros se abstienen. También hay de los otros. Mientras tanto yo aquí, que desde un prismático virtual, observo escucho sufro y me sereno, y duermo y pienso y me despierto porque mis ideas oprimen su propia alarma, y los entresueños de las 3 de la mañana son constantes, y hasta en las siestas se allegan para decirme: “Alerta, ésta es tu lucha”.
sábado, 16 de febrero de 2008
Una Crónica de prepo
Son la somatización de un dolor audible, de un daño certero.
La mejor respuesta, como siempre me han dicho mis padres, es la verdad. No puedo defender las contradicciones de mi amiga, Nancy Salinas, quien un día y por mucho tiempo fue mi mujer amada, pues negar éstos entredichos sería querer venderles humo. No puedo hacer eso. Si puedo decirles lo que fue, lo que ocurrió, y eso es algo que defenderé con la misma verdad. Ni yo, ni mi padre, matamos a Ana Zerdán. Como así tampoco Nancy quiso vender pescado podrido. Pero ella, como muchos seres humanos alejados de estas peripecias jurídicas, se acobardó y sus nervios la consumieron, como cuando ustedes o yo, alguna vez, estuvimos ante una situación extrema: enfermedades graves, accidentes, una muerte de un ser querido como la misma Ana, en fin, ese tipo de dolores irreparables.
Lo que sigue no es una excusa, pero es algo que debe ser dicho, algo que cualquier mujer entenderá. Si yo que soy hombre, y como tal mucho menos sensible que el género femenino puedo sentirlo, imagino que aquellas damas que me lean, entenderán. Ojo, no es este tampoco un pedido de aprobación para con los entredichos de la señorita Salinas.
En la sala de audiencias se encontraba presente su actual pareja y su señora suegra. Con ellos presentes, el querellante Oscar P. inquirió en la vida privada, en las intimidades y las decisiones adoptadas por Nancy en cuanto a sus actos sexuales sucedidos 9 años atrás. Entiendo que el tribunal haya hecho lugar a tales interrogantes, que aunque no vienen al caso, fueron hechos a fines de encontrar la verdad sobre la desaparición física y con métodos violentos de Ana Zerdán.
Pero de la misma manera, también puedo comprender a Nancy Salinas en su alto grado de nerviosismo, pues la adolescente que yo conocí y con la cual compartí mi vida 10 años atrás es de esa clase de seres humanos que no pueden expresarse tan fácilmente con la palabra. Por supuesto no hablo de limitaciones intelectuales, sino más bien de una cuestión de fluidez oratoria. Es fácil, como en mi caso, salir al mundo y transitar el camino conociendo mujeres y hombres que tienen una palabra para dar o mil imágenes mentales que describir acerca de la vida y otras geografías lejanas, y además gozar del apoyo afectivo y económico de mis padres.
Pero no es sencillo cuando uno (Nancy, es éste caso), se queda a vivir en el lugar donde un hecho pavoroso como el asesinato de Ana ha sucedido, ya que por siempre quedara como “la novia del presunto asesino de la doctora Zerdán”.
Recuerdo un hecho que le ocurrió hace ya unos 4 o 5 años, en el que un chico se le acercó en una confitería y empezó a dialogar con ella. La charla era interesante y el muchacho en cuestión también, así me lo comentó ella. A los pocos minutos un amigo del muchacho se acerca a éste y le dice al oído algo que sonó más fuerte que un susurro, y que Nancy alcanzó a oír: “che, ésta es la novia del que mató a la bioquímica”, luego el joven galán esbozó alguna excusa e hizo mutis por el foro. No es simple recibir éstos gratuitos cachetazos, y el que les relaté no fue el único. Tampoco fueron fáciles las “apretadas” que recibió de los pseudo investigadores de la causa para que cambiara su declaración y me perjudicara.
Ese no fue el único y desagradable suceso que vivió por sencillamente, ser la ex novia de Juan Manuel Aguirre Taboada.
Nancy, como mi padre, nunca se fue de Cipolletti, y con el tiempo, y como pudo, reconstruyó su vida al lado de Pablo, su actual pareja, al que una vez me lo describió como “un hombre maravilloso”, y que hoy, 16 de febrero, en el peor momento de la vida de mi ex novia, sigue a su lado.
A su familia nunca le sobró nada, aunque siempre vivieron dignamente. Sus padres siempre han sido muy trabajadores. Cuando conocí a Nancy, de 17 años entonces, ella ya tenía un empleo, y así lo siguió haciendo hasta hace tres días. Con su esfuerzo pagó su carrera realizada en universidad privada, la cual finalizó meses atrás, obteniendo el título de Técnico Radiólogo.
Desde que nos separamos Nancy jamás aceptó ayuda económica ni mía, ni de mi padre. Fue con su esfuerzo propio, y con ayuda de su propia familia tal vez, y fue pura voluntad y tesón.
Todo esto, no son palabras para convencer a nadie, pero es cierto que los medios no conocen los pormenores de su vida, ni tienen espacio o interés en publicarlo, al fin y al cabo, deben remitirse a los hechos de éste juicio. Es claro y se entiende.
Los medios sólo han reflejado 2 horas de su vida, 120 minutos que para ella se han transformado en una tragedia. Una mancha que ya no se irá.
Nancy nunca había sido detenida, y puede decirles lo que se siente la primera vez que uno pasa por tal cosa: Frustración, incertidumbre, pánico al no saber en que lugar uno apoyará su cabeza esa noche, para seguramente no dormir. Así sean 48 horas o 2 años, como en mi caso, la primera noche es espantosa, porque uno carece de seguridades. Algo así como…caminar sin pies. No sabemos que será de nosotros, aún carecemos de las palabras de nuestro abogado, que de todas maneras es un desconocido que empieza hablarnos de códigos penales, honorarios y problemas. Desconocemos cuando veremos a nuestras familias, y cuanto dolor sienten nuestros cercanos. En todo el tiempo que dura la falta de libertad, somos como piedra frente al mar, una erosión constante. En la que todo, lo físico y lo espiritual, sufre.
Nancy tiene un amor, un trabajo, una familia, todos sus adorados sobrinos. Como casi toda mujer, quiere tener hijos, y creo que es su máxima aspiración, uno de los actos fundamentales para los cuales vivimos: procrear. Es una mujer sencilla que se desquilibró en un momento extremo, pero que no mintió. El hombre que hace 8 años tergiversa éste caso tiene, aproximadamente, 50 años de experiencia como abogado, ¿quién cree usted que pudo manipular esas dos horas de testimonio?
Yo creí necesario éste pequeño recuento de quien conozco y lleva por nombre, Nancy Salinas.
Nancy, te quiero, te respeto, y espero ansiosamente por tu libertad.
viernes, 15 de febrero de 2008
Día 8
Dijo que ese viernes su hija llegó entre las 12.30 y la 1 de la madrugada. Antes, a eso de las 22.30 horas, Nancy la habría llamado para comunicarle que se quedaba “a picar algo con el Doctor Flores y otras secretarias.
En ese momento ella no sabía que había estado con Juan Manuel, Nancy se lo comunica luego. Ese día la señora Ruth se fue a dormir después de la 1 de la mañana. No sabe porque le mintió acerca del llamado, aunque supone que tal vez fuese porque meses atrás yo me enojé con ella debido a que no le firmó el permiso a Nancy, con quien viajaríamos al Uruguay un par de días después, en unas vacaciones programadas tiempo antes. También la controlaba a Nancy para que no llegue tarde, “para que no ande sola”. Sabía que el viaje que Nancy hizo a la ciudad de La Plata, era para averiguar sobre las universidades de la misma y que aproximadamente tenía el pasaje desde hacía una semana.
Con respecto a los llamados hechos por Nancy esa noche, aclara que no se daría cuenta si alguien llama por el otro teléfono de su casa, ya que en esa época tenían dos aparatos telefónicos en la casa, uno en su dormitorio y otro en el living. Y en un típico departamento “chorizo”, como los de los monoblocks entregados por planes en la ciudad de Cipolletti, al estilo de barrio “La Paz” o “Caracas”, eso es normal ya que algunos cuartos están alejados del living comedor.
Al otro día dice que yo llamé entre 8.30 y 9 de la mañana. Rato más tarde le comenta a la madre que yo le había dicho que asesinaron a Ana. Luego de esto, sale para encontrarse conmigo.
También dijo haber visitado a Juan Carlos Aguirre aproximadamente hace un año. Ya lo había conocido tiempo después del homicidio. También de acuerda de haberme visto con traje en otras oportunidades. Nancy no le comentó nada acerca de una llave.
Testigo: María del carmen de Laza.
Amiga de Ana, aproximadamente desde los años 80. Modista de alta costura.
No frecuentaba el grupo de amigos de Ana, pero tenían cierta cercanía, ella se hacía los análisis y Ana le llevaba prendas para hacer modificaciones.
Dijo que Ana la visitaba en su casa y ella pasaba a verla por el laboratorio.
Indicó que Ana jamás le habló mal de Juan Carlos Aguirre ni de quien escribe.
Un año antes de su muerte, Ana le hizo alusión a que pensaba separarse de mi padre, pero en las últimas visitas le comentó que con Juan y una pareja amiga, estaban organizando un viaje a EE.UU a realizarse en noviembre de ese mismo año (1999) -
Ana le habría expresado que estaba intranquila por la vida, que la ciudad ya no era segura como antaño, que tenía miedo de vivir sola. Incluso habló acerca de su preocupación sobre su estado físico. Ana también le manifestó que no le alcanzaba el dinero y que al laboratorio no entraba nadie. El socio se había ido meses atrás a trabajar a otra zona.
Por su parte la testigo dijo que desconocía sobre la relación de J. C. Aguirre con la señora Marta Marinozzi, y que Ana tampoco le había comentado nada.
La señora de Laza dijo no conocer a Lucía Bustamante ni a Gloria Parra.
Preguntada acerca de si conocía el grupo de amigas de Ana, nombra a algunas de las allegadas a la Doctora Zerdán.
Testigo: Comisario Inspector Rubén Dutra
En ese momento jefe de la Unidad Cuarta de Cipolletti
En general corroboró el testimonial realizada 8 años atrás.
El no ingresó al laboratorio.
Estuvo casi toda la mañana en su despacho con Juan Carlos Aguirre. Vio a mi padre muy consternado y también agregó que cuando yo llegué a su despacho mi padre lloró junto a mí.
Mi padre le dijo que cuando llegó al laboratorio la puerta estaba abierta, sin traba, las luces estaban apagadas, que enciende una y ve el desorden, luego una puerta entreabierta, después de esto se acerca y ve unos pies, retrocede, y llama al 101 y luego a Roberto de la Vega.
El comisario dice que no vio ni percibió nada raro en la actitud de mi padre. Tampoco encontró su ropa desaliñada ni rastros de peleas o algún tipo de marcas o lastimaduras a la vista en J.C. A
Acerca de las llaves desconoce ya que no estuvo en el allanamiento.
Acerca de porqué no tomó un declaración a mi padre dijo:” mal haría yo en tomar un testimonial si no sé si el señor es testigo o imputado”. Además el Juez Juan Torres se había apersonado en el lugar del hecho. Desconoce si el actual sargento Osvaldo Sánchez o el principal Uribe estaban ahí.
Según el comisario Dutra, las palabras vertidas por Juan Carlos Aguirre eran honestas, estaba convencido que le estaba diciendo la verdad.
Con respecto a la llave del auto de Ana dijo que no recuerda quien le pidió la llave, y que tampoco sabe cuando aparece ésta, si antes o después del allanamiento. Acerca de ésta sabe todo de oído pues no estuvo presente en el lugar que fue hallada.
Dice que Medina era un civil que se hallaba esa mañana en su oficina, entre tantas otras personas que desfilaron por allí.
A raíz de esto se pidió la comparecencia de Víctor Hugo Medina, presidente del comité radical.
Supo que Nelson Ojeda y el oficial Uribe participaron de la primera detención.
Testigo: Félix Cuello
Portero del Edificio Cipolletti.
Esa noche me vio salir con Nancy Salinas del edificio, aproximadamente a las 23.45 horas. S encontraba limpiando la vereda de espaldas a la calle Irigoyen, siente el ruido de la puerta principal del edificio y me ve hablando con Nancy. No puede decir si entrábamos o salíamos.
Específica su sistema de limpieza; primero limpiaba los baños del entrepiso (oficinas), tardaba una hora. Luego recogía la basura por piso. Luego la vereda, casi a medianoche.
Aunque el estuvo de turno hasta las 6 de la mañana, no me vio regresar, aunque aclara que si bien suele estar en la oficina de portería, no tiene un lugar fijo.
Desconoce una frase leída por el querellante en base a una declaración suya del 24/9/99 hecha en sede policial, aunque si ratifica otro testimonial brindado el 28/10/99, pero ésta vez en sede judicial. No recuerda si el secretario del juzgado le leyó.
A raíz de esto el tribunal le preguntó si en el juzgado del Juan Torres le leían sus declaraciones.
No recuerda acerca del pago de las expensas, aunque si dice que se adeudaban algunas y que J. C. Aguirre le había dicho que las dejaran en portería que él pasaría a buscarlas
Nancy Salinas a veces se quedaba a dormir.
No tenía una relación fluida con quien escribe, solo de saludo y algunos pocos diálogos más. Preguntado acerca si alguna vez me propasé con él, respondió que nunca lo maltraté. Alguna vez había recibido una queja de un vecino por el volumen alto en que sonaba la música en mi departamento.
El abogado querellante le preguntó si el consideraba como sus patrones a aquellos que conformaban el consorcio. El respondió que sí, pero como patrones con respecto al edificio, no así en cualquier otra labor u orden. De todas maneras mi padre no integraba el consorcio de propietarios. Dijo que yo casi no vivía allí desde la muerte de Ana.
jueves, 14 de febrero de 2008
Día 7
Hoy Nancy Salinas fue detenida, acusada de falso testimonio. El hecho principal en el que se basa la acusación es el relato sobre cómo encontré las llaves del auto de Ana. Más adelante lo detallo.
Estoy muy conmovido por lo sucedido, realmente no me esperaba esto. La noté muy nerviosa, tuvo que exponer su intimidad frente a su actual novio (quién valerosamente la acompañó hoy), ante mi, y ante todos.
El portero Félix Cuello corooboró que me había visto junto a Nancy Salinas, salir del edificio Cipolletti entre las 12 y 12.30 hs.
Sin embargo, tras el testimonial del portero, Nancy Salinas fue detenida, acusada de falso testimonio.
Testigo Nancy Salinas:
(A veces hablo en primera persona, pero este fue su relato)
Dijo que a las 20 o 20.30 nos encontramos frente a una iglesia, nos fuimos al hipermercado "La Anónima", cenamos ahí y luego a eso de las 22 hs. volvimos en colectivo a Cipolletti. Aproximadamente 22.30 bajamos en la plaza. En la plaza llama desde un tel. público a su casa y le dice a la madre que se queda a comer en Neuquén con el Dr. flores y una secretaria, pero se va a mi depto.
Luego, entre 12 y 12.30 salimos del dpto. Saludamos al portero, tomamos un taxi y la dejé en la casa. (Esto es mi relato, ella creyó ver al portero cuando entramos).
Dice que a la mañana la llamé entre las 8 a 9 de la mañana, y le avisé que algo malo le había pásado a Ana. Se vuelve a dormir, y a las 11 se toma un taxi hasta la casa de Ana. Según ella yo la esperaba ahí. Luego toma un taxi hasta la comisaría 4ta. En una oficina estaba mi padre Juan Carlos Aguirre, con más gente.
Allí, mi padre nos pide que vayamos a buscar las llaves (Esto Nancy no lo dijo) del auto de Ana.
Nancy dijo: "De ahí fuimos a lo de Ana o al laboratorio". El juez la interroga "una de dos, o fueron a la casa o al laboratorio", ella responde que la casa, luego dice que trajimos la llave del auto de la casa de Ana. Cuando le preguntan cómo es, dice "una llave negra que estaba sola". Dice que yo se la entregué a un oficial. Luego dijo que la llave estaba en la mesita de la cocina, y que yo le dije que la saqué de ahí (declaración de año 2004). Má tarde se vuelve a su casa a las 14.30., viaja a La Plata teóricamente para averiguar sobre una carrera universitaria.
En la primera declaración, el 6 de oct. de 1999 cree que yo tomé en la casa de Ana, la llave del auto. En la declaración del 23 de marzo del 2004 (mi segunda detención) dijo: "Juan Manuel me dijo que sacó la llave de la mesa de la cocina". Hoy, dijo que "nosotros" (por ella y por mí) la encontramos. Ahí reside la contradicción.
Le cuestionan que haya aparecido en su memoria el detalle de "la mesita de la cocina", y además le cuestionan el plural en "nosotros encontramos las llaves". Cuando le cuestionan acerca de eso, Nancy dice "...doctor., yo tenía 19 años, no prestaba mucha atención. Supongo que con los años me he vuelto detallista con los recuerdos..." ella en un momento dijo "...yo antes no sabía la importancia que tenía la llave...".
Dijo también que nunca había escuchado sobre una conducta sexual diferente de Ana, y que cuando hablamos al respecto, le dije que eso era absurdo.
Luego le preguntaron si me había visto conmovido por el hecho, y dijo que yo no cambié mucho mi estado de ánimo, pero sí que me veía preocupado. (¿Cómo no estar preocupado ante una situación así? Yo estaba además muy tensionado por mi padre: tenía tres by-pass, y habían asesinado a su mujer).
Al final de su testimonio, cuenta que cuando dos policías la llevan a declarar, éstos le hacen comentarios como "Los Aguirre están hasta las manos", pero cuando ella llega ante el juez Juan Torres, no se lo comenta. En una ocasión en la que salió a bailar con sus amigas, y quedarse un rato más para que no cierre el lugar, "vamos, vamos, saliendo que si no te voy a meter presa", a lo cual ella le contesta "me parece desubicado que me digas eso". Agrega que el policía en cuestión, es el que le había tomado las huellas en una oportunidad, por el caso.
Testigo Felix Cuello:
Portero de el edificio donde yo vivía.
Dice que me vio salir junto a Nancy a las 23.45. Como no lo recordaba con exatitud, tuvo que atenerse a su declaración anterior, donde había dicho que fue entre 12 y 12.30.
El Tribunal le preguntó si el Juez Torres (anterior Juez de la causa) le leyó los testimoniales antes de hacérselos firmar, porque Felix dice que hay cosas que figuran en las declaraciones, que él no dijo. Cuello contestó que creía que si.
Dice que yo vestía saco oscuro, pantalón negro, y describe también a Nancy. Dijo también que ella se quedaba hasta tarde y a veces a dormir.
Testigo Juan Manuel Barceló
Ex Socio de mi padre y Ana Zerdán en una "Espacio" Fútbol 5
Amigo y ex socio de Ana y Juan Carlos Aguirre en cancha de Fútbol 5 "Espacio". Contó que Ana era muy solidaria e iba siempre al puente 83 a dar una mano. Opinó que Ana era muy metódica con su trabajo. Expresó que en 1991 Juan Carlos Aguirre trajo una idea de abrir una cancha de Fútbol 5. Formaron una sociedad junto a su señora en 4 partes iguales. Les llevó 4 o 5 meses acondicionar el galpón para el emprendimiento. Después de inaugurado el negocio duce que en una oportunidad J.C. Aguirre le expresó la idea que quedaran ellos dos como únicos socios ya que las mujeres en este tipo de comercios eran “aves de paso”, a lo que él mismo respondió que la única ave de paso aquí era é (por J.C. A). Luego de esto no siguió tratándolo y que más tarde se enteró por Ana del pago efectuado por ella a mi padre (Departamento por porcentaje accionario del complejo deportivo Espacio Fútbol 5) Refirió sobre un par de entredichos que habría tenido conmigo por una pelea de su perro y el de Ana Zerdán , en el cual yo lo habría amenazado con “ enviarle a la policía y hacerlo cagar”. Posteriormente al año 91 desconoce que J.C. Aguirre haya tenido problemas de salud. También que en Ana le comentó que al laboratorio “no entraba ni el loro”, y que sus situación económica no era buena. Barceló le sugirió que tenía que modernizarse en cuanto a equipamientos, o en todo caso el fondo de comercio. Desconoce si hubo un ofrecimiento por parte del policlínico para alquilar el laboratorio. El tribunal le preguntó acerca de Pedro Germán Soto Mardones, empleado del fútbol 5, pero éste después del asesinato de Ana renunció por miedo y se fue a vivir a Neuquén. Un mes después de la muerte de Ana, el complejo deportivo Espacio sufrió una destrucción parcial en cuanto a lo edilicio pero total en cuanto a la infraestructura. En dicho ilícito destruyeron el piso flotante de la cancha de squash, quemaron el parquet, rompieron el equipo de calefacción y robaron los focos que iluminaban las canchas de fútbol. Luego del asesinato y esta destrucción, decidió cerrar Espacio. Consultado acerca del rédito del negocio, aclaró que los 2 primeros años fue “floresciente”, luego para seguir en buena forma empezaron a organizar torneos de fútbol. Tampoco le consta que Juan Carlos Aguirre haya retirado dinero del negocio, se le recordó Espacio siempre fue administrado por su esposa, Ana y él. Vio a Ana el 17 de septiembre en la mañana, y dijo “que tenía puesto algo rojo en la parte de abajo”.
miércoles, 13 de febrero de 2008
Día 6
Ex socio y amigo de Ana Zerdán.
Tuvo palabras sentidas para con su amiga, su labor profesional y la gran labor que desempeñaron frente al laboratorio que compartieron durante 20 años.
Dijo que Juan Carlos Aguirre lo llamó entre la 5 y 5,30 de la madrugada y mientras éste le comunicaba lo sucedido describió la voz de Aguirre como acongojada, triste, con sensación de llanto. Luego llamó al policlínico pidiendo atención urgente para el laboratorio, donde le dijeron que enviarían un enfermero. A llegar (15 minutos después) encuentra a J. C. Aguirre en la recepción quien le expresa “la mataron”, agrega que encuentra a mi padre acongojado, “quebrado”, de la misma manera que cuando minutos antes hablaron por teléfono. No puede acercarse ya que en el lugar había dos policías y un enfermero, por lo cual y a pedido de mi padre regresa a la casa de Ana por las pastillas que éste debía tomar. Cuando regresa J. C. Aguirre ya había sido trasladado a la comisaría Cuarta. Luego de esto intentó reingresar al laboratorio pero personal policial que se encontraba trabajando allí le niega tal cosa. Luego de todo esto me llama a mi celular para darme la noticia.
Por ese tiempo llevaba dos meses trabajando en San Patricio del Chañar, debido a que en el laboratorio había disminuido el trabajo, aclara que ésta situación era general a todos los laboratorios ya que las mutuales con las que trabajaban estaban bastante atrasadas en los pagos y el colegio de bioquímicos no podía hacer los cobros respectivos.
Ese día regresa de El Chañar a las 16 horas y se dirige al ADOS (Neuquén) donde se desempeña en guardia pasiva, alrededor de las 20- 20.30 horas llega a su casa en taxi y le llama la atención ver prendidas las luces del living de la casa de Ana, ya que era habitual que permanecieran prendidas las de la cocina. Debido a ello me llama para consultarme al respecto y yo le expresó que estuve ahí y que fui yo quien prendió tales luces. Luego vuelven a llamarlo de ADOS y regresa a Neuquén. Alrededor de la 1- 1.30 de la madrugada regresa a su casa (lindante con la de Ana) y ve el peugeot 405 de J. C. Aguirre estacionado en la puerta y la luz de la cocina encendida. Antes, al pasar por el laboratorio no ve el auto de Ana, y comenta que generalmente observa el laboratorio pues ya habían entrado a robar en 2 o 3 oportunidades.
Con respecto a Ana cuenta que “era de carácter fuerte, por sus ideales”, que respetaba los derechos de los demás, y “que tenía un corazón bárbaro”.
Que según él, la relación entre Ana y J. C. Aguirre era normal, con problemas como todas las parejas. Acotó que él, su familia, Ana, mi padre y yo compartimos un viaje a las Grutas, y que por otra parte ambas parejas habrían efectuado algún otro viaje. Dijo que las relaciones entre nuestras familias eran buenas, y las mías con sus hijos, también.
Dijo “se trataban con lo justo”, refiriéndose a la relación de Ana y quien escribe, y agregó que era una relación de respeto. Ana no estaba de acuerdo en que yo no trabajase, y que hubiese empezado una carrera y la dejase. (Ana, hoy me doy cuenta cuanta razón tenías)
Indicó que era poco usual que al salir con Juan Carlos Aguirre, éste manejara, algunas veces quizá, pero las menos. También agregó que Ana no le prestaba en demasía el auto, ni a él, ni a mi padre, ni a mí, ni a nadie en general.- Ana había empezado a estacionar el auto sobre Brentana, desde el momento que tras un accidente (1997)ocurrido en la calle San Martín, un transeúnte había sido atropellado por un automóvil, chocando también algunos autos estacionados frente al laboratorio.
También agregó que Ana no era de salir sola, ni tampoco de regresar muy tarde a su casa (no más allá de las 12 de la noche) - Señaló también que aunque concurría gente a buscarla, ella siempre se iba en su coche, debido a que luego se daba una vuelta por Espacio (complejo de Fútbol 5)
- Dijo que Ana le compró la parte del fútbol 5 a J. C. Aguirre, debido a que éste y Barceló (socio) no se llevaban nada bien
- Con respecto a la llave del Laboratorio explicó que la puerta de entrada poseía 2 cerraduras Acytra y una que venía con la puerta propiamente dicha, y que sólo él y Zerdán poseían las 3 llaves en cuestión. Elcira, la señora de la limpieza, sólo poseía la llave del medio. No conoce otro duplicado de éstas llaves.
- Mencionó que la llave del laboratorio que Ana poseía, nunca apareció, y que las llaves del auto tenían un llavero con el escudo del colegio de bioquímicos.
- Detalló con pormenores las ventanas del laboratorio, haciendo énfasis en el peso de la persiana por la cual se supuso en un primer momento que el asesinato podría haber sido fruto de un robo. Contó que los robos habían sucedido por el patio que da a la construcción que se levantaba en la parte trasera del laboratorio y por encima de éste. Expresó que todas las ventanas tenían trabas (producto de los citados hurtos), pero que a la persiana que se encontró abierta generalmente no se le ponían tales seguros debido a su excesivo peso, y a la imposibilidad por parte de la señora de limpieza para poder levantarla.
Dijo que los tubos de oxígeno se guardaban en el gabinete que se encontraba donde ellos se colocaban los delantales de trabajo - Expresó que según el descuento por planilla, Ana poseía un seguro de vida del colegio de bioquímicos y otro por su jubilación, aunque no pudo precisar quien cobró dichos seguros. Tampoco recuerda sabe quien cobró esos seguros, de haberlos cobrado alguien. Aunque si afirmó que los bienes de Ana fueron cobrados por la familia Zerdán.
También señaló que Ana estaba contenta porque había terminado de pagar las cuotas de su auto. - Con respecto a los gastos apuntó que Ana pagaba las cuotas del banco hipotecario y también que le pagaba a Julia Pylquimán, quien desempeñaba tareas de limpieza en la casa. Y que J. C. Aguirre pagaba las cuentas de teléfono y que se dividían los gastos de alimentos y otros.
Al respecto sobre los análisis de sangre acerca de la contaminación expresó:
- Que se hicieron análisis de sangre por contaminación de metales pesados, pero que no contaban con los medios adecuados para su análisis por lo cual los remitían al laboratorio IACA de la ciudad de Bahía Blanca, y que luego esto se los reenviaron, por lo cual ellos pudieron constatar los resultados asentándolos en un cuaderno.
- No recuerda el tiempo en que hicieron los análisis, pero recuerda que los valores de los análisis no le parecieron fuera de lo normal.
- No recuerda a Max Araneda Y Nora Apablazza, se enteró de ellos por los diarios. Testigo
Testigo: Filomera Jorquera Jonquera
Empleada de limpieza en el laboratorio.
Trabajó 18 años en el laboratorio.
Dijo:
- Ese viernes fue a trabajar desde las 14 a 16 horas.
- Ese día limpió los dos baños y limpió la tapa de la mochila del inodoro.
- J.C. Aguirre pasaba a saludar a Ana dos veces por semana aproximadamente.
- Nunca vio a Juan Manuel Aguirre Taboada en el laboratorio.
- Había que levantar la tapa del inodoro del baño del fondo pues no funcionaba.
- No recuerda las llaves, ella sólo tenía una.
- Recuerda que en general la ventana en cuestión estaba cerrada.
- Expresó que Ana era ordenada con sus cosas.
- Ana nunca le hizo comentarios acerca de su pareja.
Testigo Analía Ida Ricardo viuda de Lapuente.
Domiciliada en Brentana 110. Empleada. Amiga de Ana.
- Conocía a J.C. Aguirre y quien escribe sólo de vista.
- Esa mañana estuvo con Ana alrededor de las 9- 10 horas. Juntas cuidaban una gatita que vivía en el baldío lindante con su casa. Esa noche vio el auto de Ana estacionado frente a su casa a entre las 20 y 21 horas, luego a la 1 de la mañana corroboró que el auto de la bioquímica, seguía en el mismo lugar. Ana vestía ese día pollera negra y cancanes rojos.
- Ana le comentó que cada vez trabajaba más, pues el dinero no le alcanzaba.
Testigo Oficial Principal Jorge Alejandro Platino
Trabajó durante un mes en la causa, empezó a trabajar en ésta 3 o 4 días después de ocurrido el crimen.
Dijo que lo más llamativo fueron las distintas líneas investigativas que surgieron y que no llegaban a nada.- En general expresó, con gran locuacidad pero lleno de palabras vagas, que a medida que se investigaba aparecía líneas sin sustento, y que en definitiva la única que siempre perduraba era la que giraba en torno a mi padre y a mí.
- Según él, una gran cantidad de indicios nos cercaban como los principales sospechosos, al ser preguntado sobre en que tipo de pistas se apoyaba para tal afirmación respondió con evasivas.
- Criticó el sistema implementado por esos años, por medio del cual los testigos declaraban bajo identidad reservada, es decir, ante el juez Juan Torres. De hecho, desconoce la existencia de las actas de identidad reservada. Luego, Juan Torres los orientaba en cuanto a las pesquisas a seguir. Es llamativo entonces que sostuviera que la única línea fehaciente era la nuestra ya que a las otras jamás las conoció realmente.
- Según el oficial, Ana Zerdán solventó una deuda por 4000 pesos, que el señor Juan Carlos Aguirre habría tenido.
- Una tal señora Rodríguez le habría dicho que Ana le consultó acerca que si en caso de fallecer, Juan Carlos Aguirre heredaría sus bienes. Este dato es difícil de interpretar ya que no era un secreto que Ana le habría manifestado a muchos allegados sus deseos de legarle sus bienes a una de sus sobrinas.
- Según él agotaron las otras “líneas” que a nada llegaban.
- Fueron hasta Cutral Có para hablar con “la famosa mujer rubia”, Ema Singer, a quien tuvieron que “convencer” que declaren ya que su cónyuge, de profesión abogado, se oponía. Me llamó la atención que contara todo esto como un gran esfuerzo, al fin y al cabo éste era su trabajo y es lo que le corresponde hacer.
- Luego recibieron un llamado telefónico anónimo sobre un indicio que los acercaría a delincuentes locales. Al ser consultado sobre esto evadió la respuesta.
- Acerca que se vio a Ana en el Casino el oficial se apersonó en éste para observar los videos de seguridad del día del asesinato a fines de establecer correlación, pero que no observó nada en particular
- Sobre la afirmación de Carlos Máximo Zárate acerca que habría visto a Ana en el boliche bailable “Laberinto”, el oficial Platino dijo que consultó a un mozo, quien le refirió haber atendido a la “famosa mujer rubia”, pero que ésta no se hallaba con Ana Zerdán, y que él se acordaría bien ya que conocía a Ana de tiempo atrás, pues ésta le habría hecho análisis tiempo atrás.
- No averiguó si Ana iba a “Faunus”, aunque si afirmó que mi padre y yo si lo hacíamos.
- Preguntado acerca si el se encargó de dicha averiguación, respondió que no. O sea.
Tampoco fue él quien habló con el travesti “Marcela”, ni recuerda quien lo hizo, como así tampoco se habló en las periódicas reuniones de la brigada acerca de éste testimonio. - Tampoco investigo sobre la línea de un cargamento de drogas.
- Tampoco investigó la línea del taxista que llevaba al NN que tenía sus manos ensangrentadas.
- Tampoco recuerda haber hecho un procedimiento para en el la estación de peaje a fines de observar las grabaciones para constatar mi coartada.
- Dijo, como los otros “investigadores “de la causa, que realizaban reuniones periódicas en las que intercambiaban información. Entonces, ¿cómo puede ser que no supo ni recuerde nada de las otras líneas investigativas?, por mínimas que fuesen debería haber tenido algún conocimiento.
- Al oficial Platino le consta que “gente de la política” llevaba testigos.
- Preguntado por el Tribunal acerca de los investigadores más activos éste nombró a Uribe, Sánchez, Ferreira, Llanquinao, Becerra, y él mismo, como así también al jefe de zona Comisario César Ávila.
- Por último el tribunal le preguntó: ¿A algunos de ustedes le dio por pensar sobre las sospechas más firmes?, a lo que respondió:” Habíamos reunido INDICIOS, y además era obvio”
martes, 12 de febrero de 2008
Día 5
Formaba parte de la brigada de investigaciones de Cipolletti, de reciente creación por esos años.
Trabajó más de un año en la causa.
Su primera hipótesis fue un robo, luego notó que era una simulación de tal ilícito.
En principio hubo varias líneas investigativas, ya que se habría visto a Ana en diversos lugares la noche de su asesinato.
La idea personal del Sargento es que la mataron en el laboratorio para que diga o haga algo, pero no pudo establecer para qué fines.
Él se encargó de las averiguaciones de nuestras coartadas.
- Sobre mí, declaró que en el Hipermercado "La anónima", ubicado en Neuquén Capita, Nadie me vió, o nos vio, a Nancy Salinas y al que suscribe.
- Por otra parte interrogó a algunos choferes de las empresas de transportes entre las ciudades de Neuquén y Cipolletti acerca de mi traslado hacia Neuquén y el regreso junto a Nancy en dichos buses. Tampoco nadie nos vio. Se le preguntó si habría mostrado a los choferes alguna fotografía o recorte de diario donde hubiese una foto mía. Dijo que sólo preguntó en base a mis señas particulares y la vestimenta que yo había declarado llevar ese día, es decir, que preguntó por un joven de entre 18 y 25 años, pelo corto y saco de vestir, camisa y corbata, viajando en una hora pico entre dos ciudades densamente pobladas, sin exponer ninguna fotografía orientadora. Y que le llamó la atención porque generalmente en su experiencia un joven así vestido se trasladaría en taxi "para no arrugar la ropa". Ante la pregunta del tribunal sobre la cantidad de gente que se traslada entre ambas ciudades a una hora pico como esa (20 hs. aproximadamente), dio la explicación que por esa época los taxis de la ciudad de Cipolletti tenían una oferta de $2,50 por viaje. Lo cual explicaría su hipótesis.
- Consultado acerca del viaje realizado por Nancy Salinas a la ciudad de la La Plata, dijo que le pareció extraño que ella viajara justo al otro día del asesinato y "que no le parecía un viaje programado", pero preguntado por el tribunal acerca de si había averiguado si la srta. Salinas había comprado el pasaje con anterioridad o en el día, respondió que desconocía ese dato, o mejor dicho, que nadie lo chequeó.
- Dijo que el horario especificado por el portero del edificio "Cipolletti" en el cual yo vivía, no coincidía con los horarios aportados por quien suscribe y Nancy Salinas. Pero luego preguntado por el dr. Larrea, dijo que no recordaba los horarios que el portero había mencionado.
- Afirmó que yo entregué las llaves del auto de Ana, pero que no le quedó bien en claro de dónde habían salido dichas llaves.
Con respecto a Juan Carlos Aguirre dijo:
- Que éste adeudaba algunas rifas, y que no se pagó un vehículo de uno de los trabajos realizados por el acusado.
- Que el metre de la parrilla donde Juan Carlos Aguirre habría cenado negó haberlo visto la noche del asesinato, para esto Sanchez se ayudó de una difusa foto de archivo de diario en la que ambos estaríamos entrando en dependencias judiciales. Aunque se le recordó que consta en el expediente la factura del restaurante donde mi padre cenó, dijo desconocer tal documento, a pesar de que intercambiaba información con los otros investigadores (seis policías más).
- Preguntado acerca si conocía las "deudas" de mi padre, dijo que "todas eran por montos grandes", pero no podía precisar los valores.
Al igual que Uribe, también manifestó una "selectiva" memoria.
TODO LO QUE NO RECORDABA, O NO INVESTIGÓ
Preguntado acerca de Rolando Montes dijo:
- Que es un puntero político y ambulanciero. Nunca investigó lo sucedido entre R. Montes y la testigo Irrazabal. Irrazabal le habría expresado a montes "viste la macana que se mandaron esos tipos con Ana", y raíz de esa expresión hubo un diálogo sustancioso entre ambos, que luego negaron en un careo. Luego de que el careo no llegara a buen puerto, el Juez Juan Torres deshechó esa línea investigativa y nunca más la retomó (¿por qué?).
- Acerca de Contreras dijo que se lo demoró en base a los dichos de Montes, además Contreras era ampliamente conocido en el ámbito policial ya que se lo había investigado en once robos con arma y sólo se le había comprobado uno.
- El Sargento Sanchez no creyó necesario ahondar en este hombre ya que "de haberse mandado una macana así alguien como Contreras se hubiera ido de la zona". Su "amplia experiencia policial" así lo indica.
- Dijo que investigó la pista en la que se habría visto a Ana en el conocido boliche bailable "Laberinto" la noche de su asesinato, pero que nadie pudo confirmar tales dichos. Parece que el Sargento Sanchez desconoce el testimonial de Carlos Zárate, quien dijo haber visto a la dra. Zerdán en el citado establecimiento.
- Dijo no recordar al taxista que me trasladó junto a la srta. Nancy Salinas a la casa de ésta, la noche del asesinato. Y luego confundió a este taxista con aquel otro chofer que declaró que transportaba a un pasajero con las manos ensangrentadas. Hablaba del primer taxista como si se tratase del segundo, confundiéndolo todo.
- Tampoco recordó un testimonio del sr. Ramirez, alias "Marcela", conocido travesti de la zona, quien habría hecho alusión a un comentario sobre un cargamento de drogas.
¿Este hombre investigó la causa?
Testigo: Leonardo Riveros,
Comisario Inspector
Conoce a Juan Carlos Aguirre desde 1991. No le consta el incumplimiento de los trabajos por mi padre organizados. Siempre consideró a Juan Carlos Aguirre como "una persona tranquila". Mi padre le habría comentado que no podía hacer excesiva fuerza ya que se "descompensaba" debido a su operación de triple by-pass.
El comisario sabía acerca de la operación coronaria. Dijo que a las 20 hs. del día del asesinato de Ana Zerdán, Juan Carlos Aguirre estaba con él en la unidad 77 de Gral. Roca, y que no sólo el puede atestiguarlo, sino también la guardia completa de dicha unidad que vio al sr. Aguirre arribar a esa dependencia.
Por esa época mi padre organizaba la rifa de esa dependencia policial, y el diálogo giró en torno a ese tema, incluso mi padre dialogó con el albañil que llevaba adelante las remodelaciones hechas en el lugar.
Riveros expresó que Juan Carlos Aguirre, luego de permanecer con él por un lapso de media hora, se dirigió a la ciudad de Allen y se encontró con el subcomisario retirado Vera. Días después Riveros pudo confirmar esa información al dialogar con el sr. Vera.
También dijo conocer a la dra. Zerdán desde 1980, ya que esta le realizó los estudios a su mujer, que por esa época estaba embarazada.
Ante la requisitoria del tribunal, confirmó el horario del encuentro con Juan Carlos Aguirre y dijo "alrededor de las 20 hs."
Testigo Valeria Montelpare.
Empleada, 39 años.
Por esos años era empleada del Banco Francés, sucursal Cipolletti.
Dijo que aproximadamente un mes antes de su muerte, Ana se acercó al banco a efectos de solicitar un crédito, pero le comunicó que no podía otorgárselo debido a su edad (67 años).
Dijo que días después Juan Carlos Aguirre se hizo presente para averiguar los motivos del rechazo del crédito para con su concubina.
También dijo que tardó un año luego del asesinato en presentarse a declarar ante el Juez, casi al mismo tiempo en que Oscar Pandolfi se hizo cargo de la representación de la querella.
Testigo Dora Inés Romero.
Empleada del Sindicato de la Fruta. Lindero al laboratorio de Ana Zerdán.
El día del asesinato ve retirarse a Ana aproximadamente a las 20 hs. junto a un sr. al que no le ve el rostro debido a que éste estaba de espaldas. Escucha que Ana le dice a este hombre: "manejá vos", mientras ambos se suben al auto de Ana ubicado frente al laboratorio.
No puede verle el rostro al sr. debido a una columna que obstaculiza su visual. Dijo que Ana vestía una pollera roja, delantal y zuecos negros. Escuchó que la computadora del laboratorio estaba en funcionamiento, y la luz del escritorio encendida.
Dijo que en épocas de calor la puerta del laboratorio estaba abierta de par en par, pero de no ser así, igual siempre estaba sin llave.
También expresó que la contextura física del hombre al que vio con Ana Zerdán no se asemejaba a la de Juan Carlos Aguirre, pero no puede afirmarlo. Agregó que el hombre al que vio de espaldas era levemente más alto que la dra. Zerdán.
Testigo: Oficial Principal José L. Barreiro
Oficial de servicio en turno la noche del crimen
Tomó la causa sólo en primera instancia, y se limitó a labores de vallado y observación, ya que luego se hizo cargo criminalística.
Al llegar encuentra a mi padre en la recepción del laboratorio, quien le dice "Ana está ahí". Observó cajones abiertos y una ventana abierta, luego mi padre le pidió que busque en la guía el número de un tal sr. Pereyra. En un primer momento pensó que era un robo. No recuerda ninguna llave puesta en la puerta, y observó que no había pisadas en el patiecito interno del laboratorio. Le llamó la atención la tranquilidad de Juan Carlos Aguirre.
Dijo que los primeros que llegaron a la escena fueron los policías de calle, Becerra y Guitierrez, y que el dr. Schoua llegó entre media hora y una hora después. Luego llegó el socio de Ana, Roberto de la Vega.
Al ser preguntado dijo que pasaron entre diez o quince minutos desde que habría llegado el dr. Schoua hasta que Juan Carlos Aguirre fue trasladado a la comisaría 4ta.
Preguntado por el tribunal acerca de si había algo que le llamase la atención en Juan Carlos Aguirre con respecto a su aspecto personal, huellas de rotura en las ropas, sangre, etc... dijo que no, que su aspecto era normal.
Luego se dedico al vallado, donde le llamó la atención un enfermero del policlínico que portaba una silla de ruedas, y que nadie de los curiosos que se agolparon alrededor dijo saber nada.
lunes, 11 de febrero de 2008
Día 4
El Sr. Varas se presentó hoy luego de llevarse la huella del soporte ofrecido como prueba, para así compararla con la huella del dedo índice de Juan Carlos Aguirre.
Concluyó:
- Que no hay puntos característicos coincidentes entre ambas huellas.
- Que si bien ambas pertenecen al grupo verticilio, no son idóneas para cotejo debido a que todos los puntos estudiados son DISCOINCIDENTES.
- Que el soporte tiene nitidez pero no integridad.
- En la huella sustraída al sr. Aguirre, el núcleo presenta un nacimiento de líneas ovoidales que giran en el sentido horario, y en el rastro encontrado las líneas del núcleo son más bien alargadas y giran en sentido antihorario.
- Ningún punto coincide entre la huella de Aguirre y el rastro del soporte.
- El contaje de líneas, que se estableció desde el núcleo hasta la zona denominada "delta" en ambas huellas, estableció que en la huella de Juan Carlos Aguirre había 23 líneas, y en el rastro del soporte 16.
Por lo tanto afirmó de forma categórica que ambas impresiones no se corresponden. Más de 9 items diferentes lo sostienen.
Es más, agregó que en general este tipo de comparaciones no se acepta en papiloscopía.
También se tomó el trabajo de comparar el rastro con las diez impresiones dactilares de Juan Carlos Aguirre, todas resultaron en lo mismo: no coincidentes.
Por otra parte se incorporó el rastro al sistema AFIS, no lográndose resultados positivos.
Por último recomendó que se remita el famoso rastro a la Policía de la Provincia de Buenos Aires, la cual cuenta con el banco de datos dactilares más amplio del país. Hizo esta sugerencia a fin de que la huella en cuestión no siga siendo anónima.
Sobra decir que esta recomendación hecha por tierra cualquier duda acerca de la comparación entre tan importante rastro y la identidad de Juan Carlos Aguirre.
Agregó también que su sistema de trabajo incluye también la consulta con otros peritos manteniendo en reserva la procedencia del trabajo encomendado, logrando así establecer un consenso acerca de sus conclusiones.
Testigo Sergio Contreras, Sargento de la Policía de Río Negro.
Este fue parte de la Brigada de Investigaciones a la que se le encomendó las averiguaciones acerca del crimen.
Trabajó durante unos cuantos meses en la causa y dijo que sólo se le ordenó seguir una línea investigativa, la que giraba en torno a quien escribe y su padre, Juan Carlos Aguirre.
Recibió el comentario que se me habría visto entrar en el Policlínico Modelo, la noche del asesinato. Pero al efectuar las averiguaciones pertinentes con personal de seguridad y administración de dicho nosocomio, terminó por descartar de plano esta hipótesis, ya que nadie vio ni escuchó acerca de mi presencia en el lugar.
Por último dijo que la labor más importante alrededor de las investigaciones eran llevadas a cabo por el principal Uribe en persona (leer declaración de Uribe en el día 3).
Testigo Marisa Boronat.
En sus primeros comentarios a la cámara dijo que Ana estaba psando un "mal momento" con Juan Carlos Aguirre. Aunque ante la pregunta del abogado defensor admitió que Ana expresó que su relación con Juan Carlos Aguirre era buena, y que de hecho Ana nunca le manifestó que la pareja estuviese en crisis. Al ser consultada por la situación económica de Zerdán, admitió que la finanzas de su amiga habían sido malas en los últimos cinco años. Agregó que la relación entre Ana y quien suscribe no era muy buena. Según la srta. Boronat, Ana nos mantenía a ambos y mi padre no cumplía con los compromisos económicos de su trabajo. También expresó que vio a mi padre entrar y salir varias veces de la casa de su amante.
En la primera relación que realizó a pocos días del asesinato de Ana, dijo que Ana no conocía la existencia de una amante por parte de Juan Carlos Aguirre, pero luego, en el día de hoy, dijo lo contrario. En cuanto a su opinión personal acerca de mi padre, expresó que le parece un hombre sin honestidad ni lealtad. Luego, se leyó una parte de su testimonial en la que había expresado anteriormente: "Juan Carlos Aguirre me parece una buena persona, Ana me dijo en más de una oportunidad que él la proteje y la cuida."
***
La querella desistió del testimonio del perito de apellido Escobar, pendiente desde el tercer día.
viernes, 8 de febrero de 2008
Día 3
Día 3, el defensor Jorge Larrea tomó la palabra para referirse a las amenazas pronunciadas en mi contra por el abogado Palmieri. Por otro lado deshechó la vinculación hecha por la querella en cuanto a las supuestas apedreadas en la casa de Palmieri por parte de sectores vinculados a Juan Manuel Aguirre Taboada.
Los supuestos artífices del hecho se desvincularon en una declaración emitida por canal 26 de Capital Federal.
Qué extraño que un medio de Buenos Aires les haya dado espacio para emitir declaraciones cuando los medios regionales no lo hicieron.
Primer testigo del día: Oficial principal Uribe (Quien desempeñó uno de los cargos principales en la comisión investigativa del hecho).
En el momento del asesinato de Ana Zerdán, éste se encontraba de franco y fue convocado por el Subcomisario Héctor del Valle Vega. Realizó y firmó al menos veinte informes.
El Tribunal le sugirió a Uribe que detallara lo que recordaba del hecho, a lo que éste respondió que no recordaba demasiado debido al tiempo transcurrido, pero que se le preguntara que él lo iía recordando. Paradójicamente su memoria empezó a brillar cuando el abogado querellante interrogaba, dando muestras de una gran capacidad de retrospección. Con pelos y señales no olvidó nada.
Detalló las supuestas deudas de mi padre, haciendo hincapié en un crédito del Banco Hipotecario que Juan Carlos Aguirre habría obtenido con el fin de pagar una deuda de trabajo. Parece que el oficial principal no resultó ser un gran investigador, ya que en el informe emitido por el banco queda bien en claro que el crédito estaba otorgado a Ana Zerdán y que ella lo usó para pagar su casa particular.
Luego habló de la señora Santarelli, quien atendía el bufet del Policlínico Modelo ubicado a metros del laboratorio. En su momento la señora declaró haber visto a Juan Manuel Aguirre Taboada entrar al sanatorio y preguntar por un baño, y que lo notó visiblemente nervioso. El principal Uribe omitió agregar que la testigo fue citada para una ronda de reconocimiento en enero del 2001, en la cual no pudo identificar a Juan Manuel Aguirre Taboada.
También se le preguntó acerca de los dichos del dr. Schoua, acerca de las palabras que según él vertió Juan Calros Aguirre "entraron por ahí", en alusión a la ventana del laboratorio que daba a un patiecito interno; los cuales Uribe confirmó. Al ser iquerido sobre si recordaba la cinta con la cual la persiana se acciona, éste respondió que no podía precisarla ya que él no la vió, y que ésa no había sido su tarea.
Al preguntársele acera de si se había hecho un levantamiento de huellas sobre dicha cinta, éste dijo que tal tarea no se dispuso.
Así se sucedió el interrogatorio donde la sorprendente memoria selectiva de Uribe, recordaba con pelos y señales los detalles en cada pregunta de la parte querellante, pero al ser consultado por la defensa, sorpresivamente olvidaba todo.
curioso fue cuando el dr. Larrea le preguntó acerca de un dato que consta en el expediente, en el cual se cita un viaje en taxi efectuado por un ciudadano desde Cipolletti hacia la ciudad de Neuquén, en la noche del asesinato, donde se detalla que el pasajero llevaba sus manos manchadas de lo que presumiblemente serían rastros de sangre. Uribe respondió que no se pudo dar con el paradero del mencionado NN, como así tampoco se pudo establecer su identidad, y que no se realizó una pesquisa ya que no se consideró importante la información vertida.
Otra cosa: ¿cómo puede ser que uno de los investigadores más importanes de la causa haya dicho que el socio de Ana, Roberto De la Vega, vivía a la vuelta de la casa de ella (a cincuenta metros, dijo el testigo), cuando ambas casas son linderas y comparten la medianera?, ¿qué clase de investigador es Uribe?
¿Quién desconocía que se hubiesen hecho o no pruebas de ADN?
En fin...
Testigo comisario Mendez, jefe de gabinete de criminalística de Gral. Roca.
Encontró correspondencia con la huella de J. C. Aguirre aunque no hizo referncia a ningún tipo de cicatrices. Basándose en el informe del operador de rastros Cabo Torres, advierte que puede haber rastros de sangre en la huella que le fue remitida, pero también dice que el estudio para determinarlo no fue realizado por su gabinete.
Ante la pregunta del defensor acerca de si él podía confirmar que la mancha de color rojo era sangre, declaró que no, que no podía afirmarlo, que él sólo trabajó sobre la comparación de huellas, a lo cual el abogado defensor dijo "no más preguntas, señor juez."
jueves, 7 de febrero de 2008
Dia 2
Alguien dijo, “el medio y yo no estamos separados”.
Pues adelante, hablemos, confrontemos opiniones, razonemos. Es cierto que la terrible muerte de Ana, tanto como muchas otras , suceden en nuestro país casi a diario, pero una y otras, nos competen.
Ahora si: primer testigo del segundo día, el doctor Schoua (médico policial ) declaró en primera instancia: Concluyó en que el tubo era más compatible que la tapa de la mochila del inodoro con respecto al golpe propinado sobre Ana Zerdán. También agregó que el impacto fue por un lado del cráneo y el estallido por el lado inverso. Hubo un golpe inicial que le voló un diente, producto de un puñetazo, luego la amordazaron, la estrangularon y al no lograr matarla, le taparon la cabeza y le dieron un golpe con el tubo, y así la terminaron de matar.
Un acto calculado, dijo.
Según él, Juan Carlos Aguirre le expresó en el lugar del hecho: “Entraron por ahí”, aludiendo a la ventana interna del laboratorio.
Luego, Schoua habría constatado la inexistencia de algún tipo de pisadas en el jardín del patiecito del laboratorio (al que daba la ventana).
Después aludió que Juan Carlos Aguirre se encontraba muy tranquilo en el lugar del hecho, ni conmocionado ni nada parecido, y en base a esto no creyó en sus dichos ni en sus gestos. Dijo que lo estaba “macaneando”. Ahora bien, ¿por qué, siendo tan relevante su impresión, no se lo comentó a nadie en ese momento?
También agregó que la gente que se había agolpado alrededor del vallado expresaba algo parecido a “Seguro la mató el marido”, pero ante la requisitoria del abogado defensor acerca de la identidad de al menos una persona que hubiese hecho tal comentario, el dr. Schoua no pudo identificar a nadie.
Pregunto, ¿chismes de barrio devenidos en verdades anónimas?, ¿o un oído tendencioso?
2. Segundo testigo del día: Araceli Micucci. Perito en papiloscopía de la P.F.A.
Dijo: “La huella no resulta idónea”.
El estudio que realizó en su debido momento fue hecho con un negativo de fotografías del soporte de la huella, esta se amplió y también se utilizó el sistema AFIS (dicho sistema busca por puntos característicos).
Dijo: “La huella no resultó idónea”, de nuevo. Y agregó que no lo es porque no hay puntos característicos de comparación. La PFA utiliza 12 puntos característicos en huellas dactilares, y 15 en palmares. Además no tenía "nitidez e integridad". Ante la pregunta del abogado querellante sobre su participación en los análisis de las pericias con respecto al triple crimen de laboratorios Lacyb, la perito Micucci agregó que no se puso de acuerdo con los peritos Maggiolo y Desideris, de Gendarmería Nacional. Luego se la invitó a realizar una comparación in situ entre el soporte original y la foto sobre la cual ella trabajó. Concluyó en que ambas era la misma.
3. Tercer testigo:Carlos Alberto Varas, Comisario y Perito Criminalcita de la Policía de Neuquén. 15 años de antigüedad.
Se lo invitó a mirar el soporte, tuvo sus dudas sobre la idoneidad del rastro, aunque luego lo consideró apto para cotejo. Ante la requisitoria del tribunal acerca de si podía establecer el sentido de las líneas circulares desde el núcleo mismo de la huella, prefirió hacer un examen exhaustivo y no aventurar una opinión en el momento. Tanto el tribunal como la defensa, el fiscal y la querella, avalaron la resolución por la cual este testigo realizará un nuevo análisis a la famosa huella. Se presupone que el próximo lunes habría novedades al respecto.
Pero esto no termina ahí.
Al retirarse el comisario Varas, el Dr. Pandolfi lo siguió, saliendo de la sala, a lo cual el abogado defensor Jorge Larrea, con la anuencia del tribunal siguió los pasos de ambos. Todo esto debido al extraño comportamiento del abogado querellante. El dr. Larrea reingresó en el recinto manifestando que el dr. Pandolfi estba hablando con el testigo, así entonces, el presidente del tribunal tuvo que hacerse presente en las inmediaciones de esta sala para aclarar la situación.
No quiero embarrar la cancha con suposiciones inadecuadas, ya que por obvias razones podrían ser tomadas como tendenciosas, pero creo que dentro del marco legal, el accionar del abogado querellante no fue el adecuado, si es que a la actuación del querellante se le quiere dar visos de seriedad.
Nadie está por encima de la ley ni debe manipularla a su favor, ni el Dalai Lama, ni quien suscribe, ni Oscar Pandolfi.
miércoles, 6 de febrero de 2008
Día 1
1. Primero aclararemos lo que la prensa omitió acerca del incidente de Juan Manuel Aguirre con los querellantes.
La nota que reproduciremos fue publicada en el diario Río Negro. Lo que se omite son las palabras dirigidas por Palmieri y Pandolfi a Juan Manuel Aguirre Taboada.*
Antes de que Juan Manuel Aguirre Taboada le diga al dr. Palmieri "¿Ahora me querés matar?", el abogado previamente le había dicho "A vos te vamos a hacer callar". El dr. Pandolfi, por su parte, cuando Juan Manuel Aguirre le dijo "les falta pasar por 9 de Julio y Sarmiento", refiriéndose a los peritos chilenos, le contestó "Callate la boca, pendejo de m..."
Aquí la nota que omite estas dos intervenciones, tal como fue publicada.**
APOSTILLAS
" "¿Ahora me querés matar?": Apenas terminó el primer round con los peritos el Tribunal dispuso un cuarto intermedio. Todos se estaban levantando de sus bancos cuando Juan Manuel Aguirre le dijo con ironía a Oscar Pandolfi: "les falta pasar por 9 de Julio y Sarmiento". Hacía referencia a que los especialistas de Gendarmería Nacional (los que incriminan a su padre, Juan Carlos Aguirre) habían pasado el viernes por el estudio de Pandolfi a buscar "unas fotocopias", según aclararon ayer. El abogado le contestó algo por lo bajo y fue el detonante para un cruce en el que también se metió el otro querellante. Gustavo Palmieri le sugirió al defensor Jorge Larrea que "controlara" a su cliente, pero Larrea respondió con chicanas. "Andá al Consejo de la Magistratura", le decía a Pandolfi, mientras Juan Manuel seguía recriminándole al querellante por todos los años de detención. "¿Ahora me querés matar?", terminó preguntándole."
(...)
2. El fiscal y el abogado querellante no se pusieron de acuerdo en el horario de deceso de Ana. Hoy se planteó la nulidad de la causa, tras ocho años de dimes y diretes a la cual no se hizo lugar a pedido de la defensa sobre la insubsitencia, pero la cámara lo pensó por treinta largos minutos.
3. Nos dieron la opción de declarar pero no lo hicimos ya que lo haremos más adelante.
En su presentación, Juan Manuel Aguirre citó la frase de Aristóteles “La esperanza es el sueño de un hombre libre”.
4. Luego declararon las hermanas de Ana Zerdán. Más tarde se presentó una carta que una de ellas le escribió a Juan Carlos Aguirre, donde le pedía que se retire de la casa. En la carta había dos tipos de letras diferentes. En los alegatos de las hermanas hubo contradicciones.
Luego se presentó la foto de la placa del nicho de ana en la cual se ve el abandono.
Las hermanas de Ana pensaron que estaban en un mausoleo. Clara muestra de su desconocimiento.
5. Los peritos de gendarmería presentaron sus argumentos, donde declararon que la huella era de Juan Carlos Aguirre. Vale decir que días atrás pasaron por el estudio jurídico cito en Sarmiento y 9 de Julio y se desconocen los motivos de esa visita, por eso el altercado que se lee en el punto 1. Luego se presentaron los peritos de Chile, quienes negaron de plano que la huella perteneciera a Juan Carlos Aguirre.
6. Luego, el abogado querellante pidió la nulidad del testimonio de los peritos de Chile, pese a que estos eran sus propios testigos. La nulidad fue denegada por la cámara. Vale aclarar que el fiscal no apoyó dicho pedido.
7. El último perito en declarar, el perito de Cipolletti, fue claro en que coincide con el perito Chileno. Para él la huella tampoco es la de Juan Carlos Aguirre. El querellante trató de desacreditarlo preguntándole cuántos años de carrera tenía, pero además de haber estudiado en el mismo lugar que los peritos de gendarmería, en la escuela Juan Vucetich, el perito tenía un altísimo promedio en sus exámenes.
*Aquí el link a la nota "Apostillas".
http://www.rionegro.com.ar/diario/2008/02/07/20082l07d05a.php
** La nota, después de mencionar ese incidente, continúa, como podrán ver, con otros temas. Sólo se copió la parte pertinente al incidente mencionado.